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ENTREVISTA CON JORGE MASETTI
Por Xavier Utset
Xavier Utset: El caso de los hermanos De La Guardia y Ochoa tuvo gran reaccion a nivel mundial. Fueron acusados de traficar en drogas y por eso lo acusaron de corrupcion Entonces los cargos de corrupción contra ellos eran completamente falsos?
Jorge Masetti: La pregunta también es: qué significa corrupción?. Si corrupción es pertenecer a un estado, o a un partido, o a una organización que se dice igualitaria, aunque la igualdad no exista, entonces sí, eran corruptos. Pero entonces hay un cuestionamiento a todo el sistema. El mismo sistema no los puede juzgar por ello. En Cuba también puede ser corrupción que un individuo comienze a pensar con su propia cabeza. Por que hay que recordar que para los comunistas, hipócritamente, ser corrupto significa lo que ellos llaman pretender tener hábitos burgueses, es decir, vivir un poco mejor, comer un poco mejor, tener una casa mejor...entonces tendremos que decir que la humanidad es corrupta, por que nadie quiere vivir peor. Para mí lo único corrupto es la hipocresía que se vive en ese sistema.
XU: Dada la estrecha conexión de tu padre con el Ché Guevara, tanto profesional como íntima, hay una pregunta que se hace obligada: Conociste al Ché cuando eras muchacho? Qué impresión tienes de él?
J.M: Bueno, cuando él murió yo todavía era muy pequeño, o sea que una opinión fuerte sobre él no la tenía. Por supuesto, la suya es una imagen que me llega después durante la adolescencia de una manera muy fuerte, porque la guerrilla argentina, en la que muere mi padre, es la primera que dirige el Ché por control remoto, que se le dice, desde Cuba.
Esa fue la primera guerrilla que implanta el Ché en Latino América. Pero, con toda honestidad, quizá por mi espíritu anárquico de siempre, nunca he idealizado a los hombres, siempre le he huido a santos laicos. Pero es cierto que políticamente sí hay una coincidencia. Todo ese proyecto delirante de liberación de América Latina a través del marxismo-leninismo, sí yo confesé con él. Pero eso no se traducía en una admiración por la persona. Siempre he tenido un claro rechazo a la idealización de los hombres. Por lo tanto el Ché no me seducía como personalidad.
XU: Entonces, puedes afirmar sin problemas que tus luchas guerrilleras en Latino América son por convicción propia, o son causa de la inercia producida por tus circunstancias personales?
J.M.: Bueno, las razones que impulsan a los hombres siempre son múltiples. Cuando alguien me dice que hace algo por amor a la patria o al pueblo, le creo un 10 por ciento.
Ahora, vamos a ver de qué está formado el otro 90 por ciento. En mi caso, por un lado, pesa mucho el hecho de que América Latina es uno de los escenarios calientes de la guerra fría, dentro del cual yo ya tengo un campo predeterminado. Por otro lado siempre he tenido un grado de sensibilidad social, sin el cual nadie puede desarrollar una actividad política. Añádele a eso la posibilidad que se me daba de vivir en la clandestinidad, al margen de como vive la mayoría de los hombres, transcendiendo en el mundo de una manera diferente y original. Estas son quizá las razones básicas por las que entro en el mundo de la lucha guerrillera.
XU: Hay muy poca gente que duda que en Cuba un factor fundamental del poder es el culto a la personalidad de Fidel Castro. Cómo se relaciona esta circunstancia con tu desdén por los personalismos?
J.M.: Con toda honestidad yo me divertía mucho con éso en Cuba, me parecía bastante ridículo. Me acuerdo de una vez que mientras lo escuchaba hablando pensaba: bueno, este tipo en Argentina no llegaría ni a dirigente estudiantil, porque con la cantidad de estupideces que dice...
XU: No crees que habla bien?
J.M.: Creo que habla bien hacia un sector muy particular de la población cubana. O al menos así era, porque creo que ya el discurso es tan vacío que no es suficiente para atraer la atención. Pero en cualquier caso, el discurso de Fidel Castro en un medio intelectual o estudiantil, es francamente pobre. Ahora, es verdad que Castro siempre ha atraído la atención del intelectual europeo. Castro ha sido para ellos la concreción de las ideas que ellos tenían del buen salvaje, las cuales todavía existen en algunos sitios.
XU: Sientes algun remordimiento por haber participado en luchas armadas guerrilleras?
J.M.: Mira, yo creo que nadie puede lamentarse, o autocriticarse, de haber peleado en contra de una dictadura, no importa como. Es más, me autocriticaré de lo que no hice, no de lo que pude hacer. Si en términos políticos eso fue correcto o no le corresponde a los historiadores decirlo, no a mí. Yo creo que pelear contra cualquier dictadura está bien. Es importante integrar las luchas guerrilleras latinoamericanas dentro del marco correspondiente de la guerra fría. Así, podemos ver que lo que eran movimientos de reacción de las juventudes en contra de botas militares opresivas en sus países, fueron catalogados como movimientos terroristas. Por supuesto tanto los militares como los guerrilleros respondían al llamado de la guerra fría y se ubicaban en campos diferentes.
XU: Tu decisión de participar en las guerrillas argentinas es personal o se debió a motivos políticos cubanos?
J.M.: Es totalmente personal. Participé en la guerrilla de manera completamente independiente del gobierno cubano. Cuando me fui de Cuba era todavía un adolescente y, en cualquier caso, un adolescente marginal dentro del sistema.
XU: Esa marginalidad es por motivos políticos?
J.M.: No, en absoluto. Marginal en el buen sentido de la palabra, en lo reivindicable de la marginalidad.
XU: Lo cual quiere decir...?
J.M.: No aceptar nada, ser totalmente anárquico. No había ningún tipo de inquietud política, era todavía un niño. No creo demasiado en la gente que dice: desde niño se le veía su espíritu patriótico.... Eso son mentiras.
Y durante la niñez en Cuba no tuviste que pasar por los Pioneros?
J.M.: Mira, uno en Cuba es pionero como se es boy scout en otros lados. Se ha mitificado mucho este tema. Todo niño que fue a la escuela tuvo que pasar por los Pioneros y estar en los CDR. No se puede negar que hay un poder que lo ideologiza todo, pero de la mismo manera que hay un poder que lo ideologiza todo, la gente se caga en todo. Quiero decir: el cubano llega a incorporarlo dentro de la vida cotidiana, como si fuera propaganda de McDonalds.
XU: Tu estuviste también peleando en Nicaragua. Como se trasladan tus acciones en Argentina a la guerrilla Sandinista?
J.M.: Bueno, al final de los años setenta tuve que exiliarme a Europa desde Argentina porque nuestro grupo estaba ya muy debilitado y casi derrotado por el régimen militar. Allí intentamos reorganizarnos pero nos pasó lo que le pasa a gran parte de la izquierda latinoamericana: nos empezamos a dividir y subdividir hasta que ya el grupo no lo era más.
Yo me fui con el grupo más radical en cuanto a la lucha armada. Esto es ya rondando el año 1978, cuando empieza la guerra en Nicaragua. Un grupo de compañeros y yo decidimos entonces ir a luchar a Nicaragua, no porque pudieramos aportar nada, sino porque nos pareció la mejor escuela que podíamos tener, para después volver a luchar a Argentina.
XU: Todo esto ocurre siempre independientemente del gobierno cubano?
J.M.: Sí, claro. Yo no estaba ligado al regimen en ese momento. Pero, por supuesto, al llegar a Nicaragua enseguida nos encontramos con los cubanos. Uno de los que estaba allí era Antonio De La Guardia. Precisamente fue a propuesta de los cubanos que, después de la victoria Sandinista, empezamos a trabajar con el servicio de inteligencia nicaraguense.
XU: Y entonces empiezas una relación con el régimen castrista?
J.M.: Mi relación con los cubanos siempre fue de una cierta independencia, quizás debido a mi espíritu anárquico. Es verdad que cada vez que que necesitaba conexiones para ir a Guatemala, El Salvador, o donde quiera, recurría a los cubanos, que eran los que tenían relaciones con todo el mundo. Aparte de esto, como te digo, las relaciones no eran fuertes. El único período de mi vida que trabaje directamente para Cuba fue del año 1980 al 1983, cuando estuve en la embajada cubana en Méjico, manteniendo la relación con el movimiento revolucionario latinoamericano. También estuve en el año 1988 en Angola trabajando con Antonio De La Guardia, con el que íbamos a poner una empresa comercial.
XU: En Angola no participas en la guerra activamente?
J.M.: No, yo ya para esa época estaba bastante alejado de cualquier movimiento guerrillero, y sobretodo del régimen cubano. Si de algo yo ya estaba convencido era que el modelo político para América Latina no era el cubano. A esa conclusión llego en el año 1986, cuando voy a Cuba a curarme de un accidente y vuelvo a encontrar a antiguos amigos. Lo que encontré fue una colección de frustrados, castrados por el sistema. En ese momento veo la necesidad de desligarme del sistema. Esto lo conseguiría posteriormente, a cambio de contar todo lo que sabía sobre la lucha de guerrillas. Por supuesto, sin comprometer a nadie: no me interesa buscarle problemas a nadie mas que a Fidel Castro.
XU: Por qué ese odio hacia Fidel Castro? Al fin y al cabo, tu no viviste en Cuba demasiado tiempo, verdad?
J.M.: Mira, justamente, mi odio hacia Fidel Castro se debe fundamentalmente a que yo lo considero un estafador, un ladrón de ilusiones.
XU: Más estafador que cualquier otro dictador?
J.M.: Seguro. Mira, la diferencia es clara. Si tu perteneces al Movimiento Popular sabes que el dictador está enfrentado a ti. En este caso, el mismo dictador dice ser el jefe, el Movimiento Popular, y la Revolución al mismo tiempo. Por lo tanto, creo que la calificación de ladrón de ilusiones le corresponde muy bien.
XU: El caso Ochoa, en el 1989, te toca directamente: el padre de tu mujer es juzgado por corrupción. Cómo te afecta todo el proceso?
J.M.: Me afecta personalmente porque por primera vez veo el sufrimiento de una familia de una manera muy cercana. Además veo el montaje absurdo y aberrante que se está haciendo: se está juzgando a unos hombres por obedecer órdenes. El juicio es realmente asqueroso. De alguna manera se puede entender que un Estado haga ciertas cosas para defender sus razones de Estado. Todos los países lo hacen. Ahí tenemos el caso en los Estados Unidos de Oliver North. Pero yo veo que Oliver North está todavía por donde quiera dando conferencias y hablando en los medios de comunicación. La diferencia es que en Cuba se fusila, y le hacen declarar al acusado que es un traidor y que se merece morir. El juicio fue un circo. Yo creo que en Europa lo definieron bien: los últimos procesos estalinistas fuera de tiempo.
XU: También eres de la opinión que Ochoa era un contrincante político serio de Fidel Castro?
J.M.: Yo creo que se ha exagerado en calificarlo como tal. Creo que sí era un posible contrincante en un futuro, pero Fidel se adelanta a esa oposición potencial. Es verdad que Ochoa tenía un poder que hasta ahora nunca se ha visto fuera de la cúpula de gobierno. Respondía a un grado importante de descontento existente en las altas esferas de poder. Pero en el momento del juicio Ochoa todavía no tenía posibilidades de dañar a Castro.
XU: Y asumo que crees que esa es la razón por la que se le enjuicia y condena?
J.M.: No lo creo, estoy convencido.
XU: Ochoa manifestaba descontento?
J.M.: Lo manifestaba constantemente. Pero creo que lo hacía por una cuestión de derecho adquirido. Hay que darse cuenta que fue un hombre que estuvo poco en Cuba. Estuvo en Venezuela, en Etiopía, en Nicaragua, y en Angola. Al volver a Cuba cree que es como un guerrero que vuelve a su país, con el derecho a opinar ganado en el campo de batalla. Siempre en el exterior se vio obligado a tomar muchas decisiones importantes por su cuenta. Cree equivocadamente que en su país puede hacer lo mismo, y así lo reconoció en el juicio.
XU: Qué te hace marchar de Cuba?
J.M.: El asco. Lo único que yo pude sentir en Cuba ese año y medio que estuvimos allí fue un asco total, un asco hacia todo, incluso hacia mí mismo por haber estado vinculado de algún modo al régimen.
XU: Vives en París porque quieres o por obligación de algún tipo?
J.M.: Bueno, Francia fue el país que nos concedió los papeles para la estancia permanente después de salir de Cuba. Estados Unidos nos los denegó, por cierto. Pero en cualquier caso, nos quedamos allí por gusto. La francesa es una sociedad muy abierta y nos ayudó mucho cuando llegamos. Estamos muy contentos allí.
XU: Qué ocupación tienes hoy en día, en París?
J.M.: Bueno, he tenido la posibilidad de trabajar en prensa, sobre todo. Aparte, he hecho algunas actividades en cine, he escrito un libro, estuve pintando casas por una temporada,... pero en general he hecho cosas que me interesan, cosas creativas. Estas actividades me dieron la paz e introspección necesarias para ver qué había pasado conmigo. También el hecho de vivir en París me permitió eso.
XU: Todavía hoy te consideras un hombre de izquierdas?
J.M.: Bueno, a estas alturas creo que la pregunta es: qué quiere decir ser de izquierdas?. Si se considera la izquierda como parte del movimiento social, de manera contestataria, contra lo que uno entiende que el poder hace mal, sí me considero de izquierda. Si se define la izquierda como un elemento que busca la toma del poder, aunque sea para hacer el bien, para después responder a razones de Estado, no me interesa. Yo no creo que la izquierda pueda estar en el poder. Yo creo en la izquierda de oposición constante. Pero en cualquier caso, hoy día me parece que seguir hablando en términos de derecha y de izquierda es seguir hablando en términos de guerra fría.
XU: Hay gente que dice que en Cuba ha habido desaparecidos. Tú crees que los ha habido?
J.M.: Yo no conozco casos. No me sorprendería que hayan existido. Creo que no tuvieron la masividad de los países del Cono Sur latinoamericano, por que la represión en Cuba es distinta. Creo que en Cuba se puede hablar de campos de concentración. Cuando escuchas los testimonios de ex-presos políticos como Mario Chanes de Armas, Ernesto Díaz Rodríguez, Angel de Fana, y tantos otros te preguntas: qué garantía legal tenían esa gente allí? Creo que la relación que estos tenían con el poder es la misma que la que tenían los desaparecidos con las dictaduras en el Cono Sur. La arbitrariedad del Estado era constante. Entonces, hablar de si hay desaparecidos o no en Cuba creo que es poco importante. Qué categoría le puedes dar a una persona que no tiene ninguna garantía legal por varios años?.
XU: Qué opinión tienes sobre las inversiones extranjeras en Cuba?
J.M.: Creo que son profundamente immorales porque no se basan en ninguna reglamentación internacional. Cualquier capitalista aventurero llega allí, a un país que sabe que no tiene posibilidades de huelga, ni tiene sindicatos, ni posibildades de respuesta, y hace con los trabajadores cubanos lo que no podría hacer con los trabajadores de sus propios países. Yo considero que esto es immoral y expropiable. Es decir, el día que en Cuba haya libertad los trabajadores van a tener que ser indemnizados por todo lo que se les está haciendo, de lo cual los capitalistas extranjeros son cómplices.
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