Actualizado a las 9:36 p.m., hora del este, el martes, 14 de septiembre de 1999

Monseñor De Céspedes defiende la democracia para Cuba

El vicario de La Habana hizo un repaso de la situación sociopolítica actual en la isla, en la que reconoció ciertos avances y el apoyo político ``suficiente'' con que cuenta el presidente, Fidel Castro.
Madrid, 13 sep --(EFE)-- Para Cuba, ``como para todos los pueblos de la Tierra, la democracia es el sistema de gobierno que mejor se aviene a la naturaleza humana'', dijo hoy en Madrid el vicario general de La Habana, monseñor Carlos Manuel de Céspedes.

De Céspedes pronunció una conferencia en la Casa de América bajo el título ``Cuba aquí y ahora: Mirada de un hombre de fe'', cuyo contenido fue aplaudido por parte de los asistentes y reprobado por otros.

El vicario de La Habana hizo un repaso de la situación sociopolítica actual en la isla, en la que reconoció ciertos avances y el apoyo político ``suficiente'' con que cuenta el presidente, Fidel Castro, y de la que criticó algunas posturas ``inflexibles e inmovilistas''.

Según De Céspedes, quienes dudan de las posibilidades de evolución hacia una sociedad más participativa deberían recordar ``el estado de postración civil'' en el que se encontraban hace cincuenta años algunos países que son ahora ``promotores de los mejores valores democráticos''.

En su repaso a la economía de Cuba, el vicario aseguró que ``cayó en picado en los últimos diez años'' y que ello se debe -pese a cierta recuperación mantenida por el turismo, a la inversión exterior y a remesas de divisas procedentes del extranjero- ``al deterioro de otros indicadores'' determinantes de la calidad de vida de los cubanos.

En ese sentido, citó la disminución de la calidad -por falta de materiales y envejecimiento de infraestructuras- en los sectores de la educación, la salud, el empleo o la seguridad social.

De Céspedes citó como ejemplo el hecho de que muchas medicinas que antes proporcionaba la seguridad social cubana, hoy sólo se pueden obtener a precios elevados y con divisas en las farmacias destinadas a los extranjeros.

``Lo mismo sucede -dijo- con las instalaciones turísticas'', a donde, según De Céspedes, no puede entrar ningún cubano aunque disponga de divisas. Sin embargo, añadió, ``las medicinas son más urgentes que el acceso a un hotel en una playa de moda''.

Todos esos problemas, que generan el éxodo, la prostitución, la delincuencia y la mendicidad, dan lugar a que el pueblo cubano, según el vicario, se encuentre ante una situación ``para muchos realmente agobiante'' y que les ``apaga toda esperanza de cambio positivo''.

Monseñor Carlos Manuel de Céspedes denunció también en su conferencia que en Cuba ``la situación económica no es la misma para todos'' y aseguró que muchos profesionales, empleados del sector turístico, deportistas, o artistas y profesionales que salen al exterior, tienen una economía ``muy cercana a los indicadores medios de otros países del subcontinente''.

La autoridad eclesiástica cubana destacó la ``importancia de la normalización de las relaciones de todo tipo'' de Cuba con Estados Unidos en un marco de ``diálogo respetuoso'' en el que Washington evite ``toda tentación de hegemonismo arrogante y chantajista'' y en el que Cuba no sea servil, pero tampoco tenga una actitud de ``altanería infantilona''.

En opinión de De Céspedes, ``la dirección del Gobierno cubano justifica y legitima el casi total inmovilismo político y el apocamiento económico afirmando la necesidad de la gradualidad en los cambios para evitar el caos social''.

Para dar un salto adelante en tal situación, De Céspedes expresó su convencimiento de que Cuba, ``profesionalmente administrada'', es sustentable económicamente a un nivel que permitiría niveles de vida compartidos y aceptables''.

Según el vicario general de La Habana, los cambios en tal sentido demandan ``reformas económicas más audaces, no sólo apuntalamientos de un sistema que una prolongada experiencia ha demostrado ineficaz''.

Copyright 1999 El Nuevo Herald