Publicado el lunes, 23 de noviembre de 1998 en El Nuevo Herald

Exilio favorece la vía pacífica para Cuba

Organizaciones de exiliados, a pesar de sus diferencias polmticas, favorecen cada vez mas cambios en Cuba a travis de mitodos pacmficos, dejando atras la etapa en la que respaldaban el derrocamiento violento del rigimen de Castro.

PABLO ALFONSO
El Nuevo Herald

El exilio cubano en Miami, que durante años respaldó acciones subversivas para derrocar al régimen de Fidel Castro, parece estar favoreciendo ahora métodos que introducen cambios pacíficos y transición no violenta hacia la democracia en la isla.

“Más que hablar de cambios, nosotros hablamos de evolución hacia la democracia, a partir de la realidad existente en Cuba, y con la participación de todos los cubanos”, afirmó Silvia Wilhelm, directora ejecutiva del Comité Cubano por la Democracia (CCD).

Según Wilhelm el CCD, un grupo que no se identifica como partido político, favorece la evolución hacia la democracia, y respalda también la introducción de mecanismos de mercado en la isla, consciente de que “la transición tiene que ser lenta para resultar pacífica”.

Aunque las posturas beligerantes del exilio han disminuido en el último año, coincidiendo con la muerte Jorge Mas Canosa, líder de la Fundación Nacional Cubano Americana, dirigentes del exilio no consideran que ambos hechos estén directamente relacionados.

“Esa modificación es resultado de un proceso que tiene muchas causas”, afirmó Rafael Sánchez, presidente del Partido Demócrata Cristiano de Cuba (PDC), una de las organizaciones políticas que favorece el diálogo y la negociación con el régimen de Castro.

Sánchez, citó como ejemplo “el agotamiento del llamado exilio histórico”; la constante llegada de miles de cubanos que tienen más características de emigrantes que de exiliados políticos --que regresan a la isla en cuanto pueden para visitar familiares y amigos-- y “un escenario político diferente tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo”.

“La Fundación no ha dejado de hacer su trabajo en Washington, a pesar de la muerte de Mas Canosa, pero sin duda tiene hoy menos efectividad que antes y es porque la situación política no es la misma”, subrayó.

Sánchez recordó que el propio Mas Canosa no rechazaba de plano el diálogo y la negociación con el régimen cubano, aunque siempre aclaraba que nunca hablaría “con Fidel o Raúl Castro”.

“De hecho Mas Canosa dialogó con Ricardo Alarcón, aunque fuera un diálogo enérgico, en un debate televisivo”, afirmó Sánchez refiriéndose a un programa difundido por CBS Telenoticias en 1994. “Por eso yo digo que ahora la mayoría se proclama a favor del cambio negociador y pacífico; el problema y las diferencias están en qué tipo de cambio se quiere y con qué velocidad”.

Con intereses diversos, estrategias divergentes y hasta serias diferencias entre sí, estas organizaciones tienen un objetivo común: buscan el cambio político a través de fórmulas no violentas.

Entre ellas se cuentan grupos tan dispares como Cambio Cubano, dirigido por el ex comandante guerrillero y preso político, Eloy Gutiérrez Menoyo; la Plataforma Democrática Cubana (integrada por el Partido Demócrata Cristiano de Cuba, la Unión Liberal Cubana y la Coordinadora Social Demócrata) hasta grupos de acción cívica como Hermanos al Rescate, que preside José Basulto.

“La metodología de la no violencia como instrumento de cambio está en el espíritu de solidaridad y ayuda de Hermanos al Rescate; y forma parte de su esencia misma ayudar a nuestros hermanos necesitados en Cuba”, afirmó Basulto.

A partir del acuerdo de Inmigración firmado entre Estados Unidos y Cuba, en 1994, mediante el cual los balseros cubanos interceptados por los guardacostas norteamericanos son devueltos a Cuba, la actividad de Hermanos al Rescate, en la búsqueda de cubanos en el Estrecho de la Florida, disminuyó considerablemente.

En febrero de 1996, la organización sufrió un duro golpe cuando aviones Migs de la Fuerza Aérea de Cuba derribaron en aguas internacionales a dos de sus avionetas y dieron muerte a sus cuatro tripulantes.

Desde entonces, Hermanos al Rescate ha enviado al movimiento disidente, con eficiente discreción, numerosa documentación sobre los métodos de lucha cívica no violenta. Entre esos documentos figura el libro De la dictadura a la democracia, del académico Gene Sharp, del Instituto Albert Einstein, así como un resumen de la obra La lucha política no violenta, del mismo autor.

Entre los grupos de la oposición pacífica cubana dentro de la isla está circulando también una propuesta de Hermanos al Rescate, titulada Plan para el Desafío Cívico Nacional, que ha tenido una favorable acogida.

“Es una metodología de cambio inspirada en el trabajo de Ghandi y de Martin Luther King”, explicó Basulto. “Es un método para aprender cómo expresarse cívicamente, con acciones concretas, en medio de una sociedad represiva”.

El Nuevo Herald obtuvo una copia del plan que consta de 30 páginas y de acuerdo a su contenido está orientado a consolidar una oposición interna de carácter civil y no violenta, pero con objetivos democratizadores muy concretos.

En esa línea de solidaridad militante con la disidencia cubana, se inscribe también el Instituto para la Democracia en Cuba (IPDC). Su director ejecutivo, Rafael Sánchez-Aballí, describe al Instituto como “una iniciativa que incluye a varias organizaciones con un objetivo común, pero que no es una coalición política”.

Este año esa organización recibió $400,000 en fondos federales otorgados por la Agencia Internacional de Desarrollo de Estados Unidos.

“Nuestro objetivo es promover una transición pacífica en Cuba a través de la solidaridad y de la asistencia a opositores, presos políticos y sus familiares”, afirmó Sánchez-Aballí, un joven abogado residente en Miami.

El Instituto, explicó Sánchez-Aballí, considera que los cambios en Cuba tienen que producirse desde adentro, tomando en cuenta las necesidades y realidades de la situación en la isla.

“En ese sentido el Instituto trabaja con grupos internos que tienen una reconocida definición en favor de una transición pacífica hacia la democracia”, subrayó.

Por su parte, Francisco León, presidente del Instituto de Estudios Cubanos (IEC) con sede en Miami --sin nexo alguno con el Instituto antes citado, y una de las organizaciones pioneras en buscar un entendimiento y reflexión común entre cubanos de diversos signos políticos-- señaló que en los últimos años se ha ido produciendo un proceso, acelerado con la crisis del 89 en adelante, que le otorga a la crisis cubana un nueva dimensión.

“Esa nueva dimensión está caracterizada por el entendimiento y la reconciliación que tiene que ver con lo familiar”, subrayó León. “Las familias empiezan a acercarse de uno y otro lado y los que manejan el poder, tienen que aceptar que eso es válido”.

León indicó que esos encuentros, que se dan por encima de los intereses de gobiernos y grupos, han tenido una importante repercusión en la sociedad cubana.

“Hoy en día ese entendimiento individual tiene una expresión económica muy concreta en las remesas familiares que llegan a Cuba y alcanzan los $800 millones al año”, afirmó. “Es decir, Cuba depende fuertemente de esas remesas que envían los exiliados”.

Según León, los encuentros familiares y una comunicación mayor entre la isla y el exterior, han posibilitado notables avances en “el espíritu de reconciliación más allá de posiciones de grupos o gobiernos”.

“Hoy se critica como extremistas a los que no están por el entendimiento, a los que no están por conversar en una forma entendible. Y se califican por igual, dentro y fuera del país, en el gobierno o en grupos políticos, a esa gente como los dinosaurios, recalcitrantes, dogmáticos o histéricos”, apuntó.

El florecimiento de actitudes no beligerantes se ha visto beneficiado por un nuevo clima internacional que favorece mayor apertura política hacia Cuba; el reconocimiento que el régimen de Castro ha obtenido en diversos foros internacionales y la reciente propuesta de un grupo de prominentes políticos norteamericanos para que Estados Unidos revise su política hacia Cuba.

Al mismo tiempo que las organizaciones que promueven el cambio pacífico emergen en el horizonte del exilio cubano con un arcoiris de alternativas, las acciones subversivas disminuyen y el cambio político por métodos violentos se debilita en el tiempo, estancado en un discurso puramente declarativo.

Aunque muchas de las organizaciones anticastristas del llamado “exilio histórico” todavía se proclaman beligerantes y en favor de tesis subversivas para derrocar a Fidel Castro, la ausencia de acciones que apoyen ese discurso, hace que su impacto tenga cada vez menos fuerza en el seno de la comunidad exiliada.

“Las acciones no se realizan porque Estados Unidos las obstaculiza y las impide”, afirmó Armando Pérez Roura, presidente de Unidad Cubana. “Eso está demostrado por la cantidad de embarcaciones y armas que se han perdido en los últimos tiempos, confiscadas por Estados Unidos”.

Pérez Roura, director general de la emisora Radio Mambí y uno de los más destacados partidarios de la subversión violenta, dijo que, además de impedir las acciones contra Castro, Estados Unidos acusa a los militantes revolucionarios de “terroristas” y citó como ejemplo el caso de Luis Posada Carriles.

Posada, quien vive asilado en Centroamérica, fue vinculado con la serie de atentados explosivos ocurridos en Cuba el pasado año.

“Hay que recordar que el Departamento de Estado circuló un comunicado entre los gobiernos de esa región, declarando que Posada no cuenta con la protección de Estados Unidos”, dijo Pérez Roura.

Añadió que, a pesar de todos esos obstáculos, la tesis de la subversión violenta no ha perdido vigencia porque el propio Castro se ha encargado de desacreditar a los que abogan por el diálogo y la negociación.

“Es Castro quien niega esa tesis, por eso el exilio sigue respaldando la subversión”, afirmó Pérez Roura.

Entre los grupos que no confían en los métodos pacíficos para lograr un cambio político en Cuba, se destaca el Partido de Unidad Nacional Democrática (PUND).

Su principal dirigente, Sergio González Rosquete, ex oficial de la Fuerza Aérea Rebelde de Cuba, quien estuvo encarcelado una década en Cuba, no acostumbra a conceder entrevistas a la prensa ni hablar mucho sobre esta organización subversiva. El sabe que, sobre todo en los últimos tiempos, el PUND está en la mirilla del gobierno cubano y también de las autoridades norteamericanas.

“A pesar de todos los inconvenientes el PUND continúa existiendo y tiene más fuerza y vigencia que nunca”, dijo González en una entrevista con El Nuevo Herald.

En los tres últimos años el PUND ha sufrido fuertes reveses en Cuba. Siete equipos de infiltración han sido capturados en la isla y 15 exiliados cubanos pertenecientes a esa organización están encarcelados en las prisiones cubanas.

Otros 200 hombres más del PUND, arrestados en conexión con esos desembarcos o con acciones clandestinas, esperan ser juzgados o han recibido ya largas condenas de cárcel, según González.

“Es todo lo que podemos decir”, afirmó González. “Para nosotros a Fidel Castro hay que sacarlo del poder a la fuerza. Es la única manera”.

A pesar de estos intentos subversivos, el discurso moderado parece tener un mayor eco dentro de Cuba.

Al menos sus posibilidades de expresarse son mayores. Aunque por razones obvias los grupos que conspiran contra el gobierno en el interior de la isla no pueden proclamar sus posiciones, tampoco se conocen acciones de sabotaje o de otra naturaleza subversiva que sirvan para reconocer su existencia.

Leonel Morejón Almagro, dirigente nacional de Concilio Cubano, dijo desde La Habana que esa organización junto a otros grupos de la oposición pacífica están estudiando la Propuesta para el Desafío Cívico Nacional, elaborada por Hermanos al Rescate, a partir de las experiencias de los movimientos civiles en Estados Unidos y otros países de Africa y Europa.

“Es un plan de acción cívica para alcanzar la democracia y tener un gobierno con más participación de todos los cubanos que estamos considerando seriamente”, dijo Morejón.

Vicente Escobar, sindicalista, dijo que hasta ahora la oposición pacífica le ha estado pidiendo al gobierno cubano un cambio y éste ha respondido con el silencio en el mejor de los casos, pero que la disidencia interna está ya convencida de que hay que convertir ese pedido en una exigencia popular.

“Que sea el pueblo cubano el que cambie, asumiendo otra actitud. El pueblo tiene mil formas diferentes, como se plantea en el documento de Hermanos al Rescate, de expresar pacíficamente sus puntos de vista”, afirmó Escobar, quien preside el Instituto de Estudios Sociales y Laborales.

Al igual que Morejón Almagro y otros dirigentes opositores, Escobar dijo que las ideas generales contenidas en el Plan para el Desafío Cívico Nacional “pueden adecuarse a la realidad nacional cubana”.

“Nosotros no vemos este Plan como una imposición desde el exilio, sino como una propuesta que nosotros recogemos con entusiasmo, porque es muy válida, bien pensada y bien escrita”.


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