Publicado el miércoles, 30 de diciembre de 1998 en El Nuevo Herald

Espías cubanos tienen sede en Madrid

Madrid --(AFP)-- Tras la caída del Muro de Berlín, la Inteligencia cubana, que en esos momentos tenía su base en Praga (República Checa), tuvo que buscar una nueva sede en Europa y eligió Madrid para establecerla, indica en su edición del martes el matutino La Razón.

Según declaraciones realizadas al diario por un ex agente de los Servicios Secretos de la Inteligencia del Ministerio del Interior de Cuba, que responde al nombre de Alejandro, lo que fundamentalmente interesa de España actualmente ``son las relaciones del presidente José María Aznar y su ejecutivo con los exiliados''.

Asimismo, el ex agente agrega que le solicitaban informaciones sobre aspectos militares, como son ``la supervisión de las posibilidades de penetrar en las instituciones militares españolas para de esta forma influir en determinadas tomas de decisiones con respecto a mi país''.

Los principales objetivos de la Inteligencia cubana son ``conspirar para engañar de cualquier modo o con cualquier propósito. Sembrar la animosidad entre los exiliados que se encuentran en España (...). Estar al tanto de los movimientos, residencias y comunicaciones de muchos de ellos. Utilizar tácticas para desorganizar a los grupos y tratar de desacreditar a líderes individuales''.

Debía informar también este ex agente, según su versión, ``acerca de los españoles interesados en las inversiones'' en la isla. Algunos de estos españoles habrían ayudado a Castro ``a poner empresas fantasmas en distintos lugares del mundo'', entre los que se encuentran Japón, Gran Bretaña, Italia, Alemania, Canadá y especialmente España.

``Uno de los objetivos más importantes en estos momentos --indica el ex agente-- es la próxima visita del Rey Juan Carlos y la Reina Sofía a Cuba el año que viene''.

Apunta a este respecto que ``esto los tiene bastante apretados porque tampoco es fácil penetrar en la Casa Real, aunque de todas formas lo que más interesa en este momento es incidir en la opinión pública española y en la prensa para que la visita no reciba ninguna presión del exterior que impida el acontecimiento más esperado para 1999''.

Finalmente, indica que los Servicios de Inteligencia de Cuba ``no tienen límites en sus objetivos (...) Donde haya una posibilidad se aprovecha'', en referencia a la supuesta captación de dos agentes, uno civil y otro militar, del centro de espionaje español, el CESID, por parte de los espías de Castro, información publicada la víspera por el propio diario La Razón.


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