Un oyente le preguntó si Fidel Castro es un hombre decente, si
es cierto que las personas pueden opinar libremente en la isla, si es
cierto que hay presos políticos y si el régimen
practicó la tortura.
``Que hay tortura de la policía cubana, sin duda; que hay presos
políticos, sin duda; que hay un partido único, sin duda'',
respondió Saramago, al que el oyente reprochó el haber
respaldado a Castro en Oporto en una reunión con el líder
cubano.
Saramago precisó inmediatamente que él dijo en la
reunión que estaba ``con la Revolución cubana''.
``Sin olvidar nada de aquello que es sombrío, negativo u oscuro
en el caso cubano, yo dije Revolución cubana, yo dije el movimiento
de cubanos que querían transformar su tierra, mejorarla, sacarla
del pantano en que se encontraba'', sostuvo el autor de Memorial del
convento y de Todos los nombres.
Saramago afirmó que la norma de las revoluciones ``es
pervertirse'' porque el ``no'', que constituye la palabra sustancial de
una revolución, acaba por transformarse ``en un sí de
conformismo, un sí en que el poder se defiende a sí mismo
por todos los medios''.
``Ocurre en todas partes y ocurrió también con la
revolución cubana'', pero en este caso, y ahí está la
``cuestión central'', señaló Saramago, hubo, ``o
aún hay restos de ello'', un proyecto de sociedad que
``circunstancias exteriores'', como el embargo, pueden haber
dificultado.
``Crítico en relación a la revolución cubana o a
la situación actual de Cuba, voy a serlo, porque voy a estar en la
isla dentro de pocos días'', señaló.
Saramago añadió que lo que observará y los
contactos que mantendrá no lo convertirán en la persona que
por el hecho de estar en Cuba, ``va a aceptar que todo está bien
allí''.
Al mismo tiempo, advirtió que tendrá en cuenta ``todas
las circunstancias'' que pueden haber determinado que Cuba haya procedido
a lo largo de todo este tiempo ``de una forma errónea'',
Saramago admite errores del régimen de la isla
Copyright © 1998 El Nuevo Herald