Elizardo Sánchez Santacruz, presidente de la Comisión
Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, afirmó
que la crisis general que afronta la sociedad cubana, no es el resultado
de presiones internacionales o sanciones económicas unilaterales,
sino consecuencia del fracaso del modelo totalitario castrista.
Sánchez se encuentra de visita en Miami luego de asistir en
París, invitado por el gobierno de Francia, a los actos
conmemorativos por el 50 aniversario de la Declaración de los
Derechos Humanos de Naciones Unidas.
En esta entrevista exclusiva con El Nuevo Herald, Sánchez aborda
importantes aspectos de la realidad política cubana y en particular
de la situación de los derechos humanos en la isla.
El Nuevo Herald: Bueno, en su calidad de activista de derechos humanos,
la primera pregunta que se impone es conocer su evaluación sobre el
estado de los derechos humanos en Cuba.
Elizardo Sánchez Santacruz: Lamentablemente no puedo decir que
ha mejorado de manera significativa. Se mantiene desfavorable, por cuanto
en Cuba prevalece la peor situación de este continente en materia
de respeto a los derechos civiles y políticos.
Cuba es el único país de América Latina donde el
muy pacífico movimiento de derechos humanos no tiene reconocimiento
oficial, las autoridades lo mantienen fuera de la ley.
ENH: ¿Cómo valora el hecho de que este año la
Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ginebra
suspendió sus reiteradas condenas a la situación de los
derechos humanos en Cuba?
ESS: Bueno, nuestro trabajo dentro de Cuba comenzó mucho
antes de que el tema de Cuba estuviera en la agenda de esa
Comisión. Luego el hecho de que, por razones políticas, lo
hayan sacado de esa agenda, no va a detener nuestro trabajo. Porque sin
duda fue sacado de la agenda como resultado de determinadas correlaciones
políticas en el seno de la Comisión, y a las cuales nosotros
no estamos sujetos.
El movimiento de derechos humanos en la isla es totalmente
independiente y tenemos mucho que hacer.
ENH: Usted habla de derechos civiles y políticos, pero,
¿qué tal los derechos sociales y económicos que el
gobierno proclama como triunfos del socialismo cubano?
ESS: Como resultado de nuestras observaciones, puedo afirmar que
ciertos programas sociales del gobierno se han ido deteriorando, debido a
la profunda crisis general que sacude al país desde hace una
década.
El deterioro, la situación de pobreza creciente para la
mayoría de la población cubana, se debe al total fracaso del
modelo totalitario. Y Cuba no es una excepción. Claro, a la
pérdida del enorme subsidio soviético se une el factor de
las sanciones económicas unilaterales de Washington. Eso complica
un poco más el cuadro para la gran mayoría de la
población.
Pero ese factor de las sanciones económicas, en contra de las
cuales yo me he pronunciado siempre, es un factor exógeno que
complica la situación, pero no la provoca. La causa primera de esta
deplorable situación que tiene la inmensa mayoría del pueblo
de Cuba está en el fracaso del modelo totalitario.
Este modelo de gobierno, que es una mezcla de los desaparecidos modelos
totalitarios de Europa Oriental y aquellos basados en el caudillismo
latinoamericano, ha dado lugar a una forma de gobierno particularmente
fuerte y opresiva. Definitivamente no estábamos preparados para lo
que se nos ha echado encima.
ENH: ¿Hacia dónde evoluciona ese modelo? ¿Va a
alguna parte, permanece estancado, cuál es la salida?
ESS: Está estancado. El gobierno se aferra al inmovilismo
político, la crisis económica es permanente y por otra
parte, no hay una oposición articulada que obligue al gobierno a
efectuar los cambios que el país reclama y necesita.
ENH: ¿Quiere eso decir entonces que el gobierno no tiene
oposición?
ESS: Eso quiere decir que estamos en presencia de una
población mayoritariamente exánime. Indefensa. Frente a un
modelo de gobierno para el cual la sociedad cubana no estaba preparada. Es
decir, esto es demasiado para un pueblo tan pacífico y más
bien racional como el pueblo de Cuba.
A pesar de eso, es alentador constatar que la oposición interna
permanece viva. Cuando se dice que está dividida se está
empleando un signo matemático equivocado. En realidad se ha
multiplicado. Hace 12 años los disidentes militantes que
actuábamos públicamente a cara descubierta en Cuba
éramos menos de diez, ahora hay miles en todo el país, y hay
tantos que no tenemos capacidad para organizarlos, reunirlos. No tenemos
transporte, se nos dificultan las comunicaciones, faltan los medios
más elementales para articular la oposición.
ENH: ¿Faltan recursos materiales para organizar a la
población opositora nacionalmente?
ESS: Sí, pero sobre todo en Cuba, a pesar de faltar tantas
cosas materiales, faltan las esperanzas. En Cuba lo que más falta a
mi juicio, son las esperanzas. Es decir, es un pueblo desesperanzado, de
ahí que la visita del Papa Juan Pablo II haya tenido un impacto que
perdura. Es decir, eso llegó al alma de los cubanos. Y el eco del
mensaje papal ha quedado en Cuba vibrando.
Por eso creo que existe ahora la misma posibilidad para que el pueblo
reciba otro mensaje de esperanza ante la anunciada visita de los Reyes de
España. Lo único que el mensaje de los Reyes será
más terrenal.
Para un pueblo como el cubano, donde lo que más escasea son las
esperanzas, estos altos dignatarios devienen en mensajeros de
esperanza.
En cuanto a la situación general de Cuba, creo que todos los
cubanos que amamos nuestro país debemos estar preparados para
cualquier escenario de transición. Una transición que, por
demás, es inevitable. No estar preparados, dentro o fuera de la
isla, sería una irresponsabilidad. Los cubanos tenemos la enorme
tarea de reconstruir nuestro Hogar Nacional.