Marzo 23, 1999

¿Renace Corriente Agramontista?

por Manuel David Orrio, Cooperativa de Periodistas Independientes

LA HABANA, marzo - Mientras el fundador de la Corriente Agramontista y firmante del documento alternativo La Patria es de Todos René de Jesús Gómez Manzano cumple una condena de cuatro años de privación de libertad por la comisión de un presunto delito de incitación a la sedición, la organización por él inspirada vese renacer.

Corriente Agramontista fue creada en La Habana en 1992 por Gómez Manzano y un grupo de colegas suyos de diferentes opiniones en lo crítico e idénticos propósitos civilistas: promover dentro de la ley y por medio de ésta una cultura de respeto a la misma, así como propiciar el efectivo ejercicio de los derechos políticos y civiles consagrados por la Constitución y sus leyes complementarias, siguiendo así el pensamiento de uno de los grandes de las luchas por la independencia de Cuba, el abogado y general mambí Ignacio Agramonte, quien unió a sus capacidades militares una probada vocación civilista, antimilitarista y antitotalitaria.

La prisión de Gómez Manzano habría sacado del letargo a sus seguidores, sensibilizados por el estado, para unos deplorable y para otros indignante, que se observa en la isla respecto del respeto gubernamental de los derechos políticos y civiles reconocidos por las leyes, sin perjuicio de lo que el doctor Jorge Sanguinneti califica de violación de los derechos humanos derivada del poder de la tiranía.

"Las cabezas pensantes están unidas al cuerpo del pueblo por hilos invisibles", escribió Carlos Marx. Mientras Corriente Agramontista muestra signos de vida, la población comienza a expresar su desagrado por el modo parcial con que el gobierno y la prensa oficiosa afrontaron el juicio de los autores de La Patria es de Todos, tal como reveló una encuesta informal realizada por la Cooperativa de Periodistas Independientes, donde el 81% de los sondeados manifestó el deseo de ver los alegatos de la defensa y no sólo los de la fiscal actuante, los transmitidos únicamente por la televisión cubana.

Este sentimiento parece haberse fortalecido en los últimos días, después que la televisión transmitió las vistas orales a dos acusados de terrorismo, signadas las mismas por un mayor equilibrio informativo, lo cual contrastó con lo ocurrido en el caso de los autores de La Patria es de Todos y puso sobre el tapete una especie de discusión popular acerca de la justicia de las leyes cubanas.

En ese contexto, abogados de la Corriente Agramontista se reunieron el 18 con profesores y estudiantes de Derecho de la Universidad Yale, ubicada en el estado norteamericano de Connecticut, quienes en número de más de diez visitaron a Cuba.

De acuerdo siempre con el testimonio de uno de los participantes en dicha reunión, los agramontistas presentes fueron Leonel Morejón Almagro, gestor de Concilio Cubano y presidente de la organización ecologista Naturpaz, quien fue expulsado de la abogacía por sus ideas políticas; Carlos Navarro Duarte, militante del Partido Comunista e integrante de la Junta Nacional de Bufetes Colectivos, y los juristas en ejercicio Sergio Hernández Ramos y José Angel Izquierdo, este último defensor de Gómez Manzano.

Izquierdo contó a los norteamericanos de las dificultades vividas en la defensa de Gómez Manzano, en gran medida las típicas de las limitaciones que padecen los letrados de la isla para representar dignamente a sus defendidos.

Al precisar ante los estudiosos de Yale esas limitaciones, los agramontistas se concentraron en la vigente ley procesal penal, la cual reconoce principios como la presunción de inocencia, el derecho de no declarar contra sí mismo o de no declarar, o de hacerlo por escrito, y la obligación del funcionario actuante de consignar en el expediente de proceso las circunstancias favorables y adversas al encausado, entre otros derechos. "Planteamos que todo esto, y mucho más, se viola sistemáticamente", afirmó el agramontista Morejón Almagro.

Los norteamericanos tuvieron la oportunidad de conocer que a diferencia de las legislaciones del hemisferio occidental, las cuales disponen de auxilio de abogado defensor en todas las diligencias policiales y judiciales, la ley cubana deja al acusado "a merced del instructor policial durante los primeros siete días del proceso", afirmó Morejón, sin contar las ocasiones en que la autoría represiva viola lo establecido en su beneficio, tal como se cuenta ocurre frecuentemente en el célebre 100 y Aldabó. Asimismo, el gestor de Concilio Cubano contó a los norteamericanos sobre el llamado proceso de secretividad, por el cual el abogado defensor sólo tiene acceso al expediente procesal en el momento de formular las conclusiones finales, lo que calificó de violación del principio de igualdad en el debate.

Carlos Navarro Duarte, militante comunista, abogado agramontista y alto directivo de los bufetes colectivos, explicó a los estudiantes y profesores de Yale el funcionamiento de los mismos. Al reflexionar sobre su presencia, uno de los participantes afirmó que la Corriente Agramontista no es un movimiento político, sino gremial, que busca respeto a la labor del jurista. Por ello, la presencia de Navarro fue evaluada como posible y deseable, tanto como desean los seguidores de Gómez Manzano un trato recíproco por parte de las instituciones cubanas.

Las partes se propusieron continuar tales intercambios, ya sobre temas específicos como el derecho constitucional y la pena de muerte y a lo que juristas cubanos se han referido por diferentes vías y medios a la existencia de un grave problema de inconstitucionalidad en la Cuba de Fidel Castro. Por ejemplo, el fallecido Hugo Azcuy apuntó en su ensayo "Revolución y derechos", editado por el Centro de Estudios de América, que "el control constitucional y legal no fue encomendado a un órgano técnico permanente, sino que de acuerdo con la teoría de la unidad del poder del estado fue reservado a la Asamblea Nacional del Poder Popular y al Consejo de Estado. Pero tal y como cabía prever, ninguno de esos órganos ha ejercido de manera metódica esa responsabilidad, por lo que el desorden de nuestro sistema legal ha continuado hasta hoy".

Corriente Agramontista parece renacer; por cierto, en un escenario de grandes contradicciones políticas, sociales y culturales. Por un lado, las intenciones represivas del gobierno de Fidel Castro evidencian una ansiedad de apogeo. Por el otro, abogados que militan en el Partido Comunista comparten ideas con sus colegas opositores, y unidos, se reúnen con profesores y estudiantes de Derecho de la Universidad de Yale, al tiempo que el cantautor y compatriota Polito Ibáñez hace pensar a La Habana con un concierto titulado "Para no pensar". Sin dudas, una cultura de resistencia genera nuevas respuestas frente al discurso de una ortodoxia de estilo comandanticio y reloj histórico detenido.

Entre tanto, René Gómez Manzano diríase a sí mismo: vale la pena.




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