``¡Qué viva el Ché!''
El intercambio de consignas frente al Camden Yards, en los minutos
previos al partido Cuba-Orioles, que los antillanos ganaron 12-6, se hizo
con el rigor de siempre. Ningún bando dio cuartel al otro, pero al
final la administración del estadio de los Orioles se
inclinó por los procastristas, dejándolos pasar con todo y
sus pancartas a favor del levantamiento del embargo.
Tampoco pudieron entrar al coliseo las fotos de los cuatro pilotos de
Hermanos al Rescate asesinados, ni la de los cuatro firmantes del
documento ``La Patria es de Todos'' que se encuentran encarcelados.
El dirigente del Movimiento Democracia, Ramón Saúl
Sánchez, obligó a los guardias de seguridad a que lo dejaran
entrar con el cartel que se había enrrollado sobre su cuerpo.
``Si no me dejan entrar a ejercer mis derechos civiles, entoces
arréstenme'', afirmó. Finalmente puedo entrar con la
condición de que no levantara el cartel.
Un cordón de policías de Baltimore rodeaba a los
manifestantes de ambos lados para evitar enfrentamientos en los
alrededores del estadio. Ni la lluvia que interrumpió el juego pudo
enfriar los ánimos.
``Esto es una manifestación ridícula, porque protestando
en las calles jamás podremos conseguir la libertad y la democracia
que necesitamos en Cuba'', opinó Cesar Sánchez, de 48
años, quien viajó desde Miami junto con un grupo de 36
personas ``a ver jugar el equipo del país que me vio nacer''.
Con lágrimas en sus ojos y una camiseta que decía ``No
Castro, no Problem'', la cubana Viviana Alvarez protestaba en contra del
partido.
``Tengo muchos años sufriendo en el exilio para que esta gente
ahora reciba a los cubanos de Castro como héroes en este
país'', expresó Alvarez, quien manejó por nueve horas
desde Toronto, Canadá, para estar frente al estadio.
Dentro del estadio, sin embargo, la policía no logró
impedir que cuatro aficionados entraron al terreno de juego con una
bandera cubana y llevando camisetas que rezaban ``Libertad para los cuatro
de Cuba'', en alusión al grupo de disidentes cubanos recientemente
condenados a prisión en la isla por firmar el documento La patria
es de todos. Los cuatro fueron inmediatamente arrestados por la
policía de Baltimore. Un quinto fanático salió de las
gradas poco después y corrió hacia el terreno con un cartel
en el que se leía: ``Libertad. Ponchen a Castro''. El
árbitro cubano César Valdéz, que se encontraba en el
área de segunda, se abalanzó sobre él y lo
lanzó al suelo. Inmediatamente, agentes de la policía de
Baltimore lo arrestaron también.
En los alrededores del estadio se encontraba también el promotor
de béisbol Joe Cubas, quien aseguró haber venido a Baltimore
a hacer su trabajo.
Cubas dijo que había conversado con algunos miembros del equipo
cubano, y que no descartaba la posibilidad de que alguno de ellos
permaneciera en el país, pero que no podía hacer comentarios
al respecto.
``Mientras en Cuba continúe existiendo el régimen
totalitario de Castro, siempre existe la posibilidad, cada vez que un
equipo sale, de que se queden algunos'', dijo Cubas.
``Pero en estos momentos no me atrevo a decir si alguien se
quedará o no en este viaje'', agregó.
Antes de partir a las tres de la tarde de hoy, el equipo cubano
hará un recorrido turístico por la ciudad de Baltimore.Protestas en Baltimore contra el juego Cuba-Orioles