La más reciente división del exilio cubano sorprendió a muchos por la naturaleza humanitaria del fruto de la discordia, pero otros aseguran que era de esperarse.
La iniciativa de recaudar cientos de miles de libras de comida para las víctimas del huracán Lili representó la primera vez que en el exilio se organiza un esfuerzo masivo de ayuda humanitaria al pueblo cubano a pesar de que el gobierno de Fidel Castro sigue en el poder.
``Es normal que esto haya despertado una reacción de forma emotiva o poco racional ante algo nuevo'', dijo el padre Francisco Santana, sacerdote de la Ermita de la Caridad. ``La mentalidad aceptada en el exilio siempre ha sido de una disposición muy linda de ayudar, cuando se caiga el régimen de Fidel Castro''.
En parte por miedo y en parte por desconfianza en el gobierno cubano, muchos cubanos se abstuvieron de hacer donaciones o prestarse como voluntarios para rotular y empacar alimentos.
Otros, sin embargo, optaron por tomar las riendas a pesar de la acalorada campaña de oposición y críticas.
La recaudación de ayuda colocó en esquinas opuestas a dos comentaristas en dos emisoras que tradicionalmente habían compartido una ideología similar: mano fuerte contra Cuba.
Micrófono contra micrófono, Agustín Acosta, de WQBA-La Cubanísima, y Tomás García Fusté, de WCMQ-1210 AM, defendieron enérgicamente sus respectivas opiniones. Los ánimos se caldearon, los insultos volaron. Las amenazas no se hicieron esperar.
``Es un poco sorprendente'', dijo Lisandro Pérez, director del Instituto de Investigaciones Cubanas y profesor de Sociología de la Universidad Internacional de la Florida (FIU). ``Me parece curioso porque Fusté, hasta cierto punto, era bastante amplio en su programa. Muchas veces él ha tenido más vínculos con la Iglesia''.
Fusté asegura que no ha cambiado y que mantiene la misma posición que pronunció cuando pisó Miami en 1960.
``En Cuba están las mismas condiciones que me hicieron salir'', dijo Fusté, director de noticias y programación de WCMQ-1210 AM. ``Aquí yo siento a hablar a todo el mundo, pero mis principios no los cambio. Los dejo expresarse, pero les digo mis verdades''.
Para Fusté, el error de La Cubanísima y de los demás organizadores de la colecta de ayuda fue ignorar a un amplio sector del exilio que no favorece enviar ayuda humanitaria a la isla.
``No contaron con el pueblo de Miami para tomar esta determinación'', dijo Fusté. ``Traicionaron a la gente''.
De traición nada, aseguró Acosta. Si los exiliados se sintieran traicionados no hubieran donado más de 250,000 libras de alimentos para enviar a Cuba.
``No tengo explicación que pueda justificar los virulentos ataques y las grandes mentiras que se han dicho'', dijo Acosta, gerente general de WQBA-La Cubanísima.
La organización internacional caritativa de la Iglesia Católica, Caritas, que tiene una sede en Cuba, solicitó ayuda de Caritas en Miami para los damnificados del huracán Lili.
La Arquidiócesis de Miami inmediatamente respondió y pidió ayuda comunitaria para recoger alimentos enlatados y no perecederos. Desde 1991, Caritas opera en Cuba y ha recibido decenas de miles de libras en donaciones que ha distribuido a lo largo y ancho de la isla.
El padre Santana aseguró que toda la ayuda que se envía a Cuba a través de Caritas llega a la población.
Fusté no se quedó solo en su oposición. Algunas prominentes organizaciones anticastristas, como la Brigada 2506 y la Junta Patriótica, también se opusieron al envío de ayuda porque piensan que prolongará el régimen de Castro.
``Yo no sé qué fue lo qué pasó'', dijo José Miró Torra, presidente de la Brigada 2506. ``Para mí esto ha precipitado un plan que ya estaba preparado, que va a desembocar en el levantamiento del embargo y en el reinicio del diálogo con Castro. El ciclón lo precipitó''.
Dirigentes de la Junta Patriótica desde un principio afirmaron que no apoyarían el esfuerzo porque Castro aprovecharía la bondad del exilio para hacerse la víctima y engañar a su pueblo y al mundo y aferrarse más al poder.
``Yo estimo que La Cubanísima ha cometido un grave error; quebró la línea política trazada desde que está en el aire'', dijo Roberto Rodríguez Aragón, presidente de la Junta Patriótica. ``Dieron un viraje de 180 grados creyendo que están haciendo algo por la causa''.
Mientras algunos sugieren que la campaña de recaudación de ayuda es un primer paso hacia el levantamiento del embargo y la normalización de relaciones entre Cuba y Estados Unidos, otros confían en que pronto pasará a la historia como lo han hecho otras controversias que también han dividido al exilio.
Según Pérez, el problema es intrínseco y siempre ha estado latente en el exilio. Los exiliados cubanos coinciden en su objetivo de buscar un cambio para Cuba y no favorecer a Castro, pero no se ponen de acuerdo en cómo lograrlo.
``En el asunto de cuestiones específicas, discrepan'', dijo Pérez. ``La estrategia, apoyar o no los campamentos de Guantánamo, apoyar o no el envío de ayuda. . . ahí está el desacuerdo''.
Algunos apuntan a otra posibilidad: competencia comercial.
``En el caso mío no es cuestión de ratings'', dijo Fusté. ``Yo mantengo la misma opinión. Fueron ellos los que cambiaron la opinión, [en ese caso] sí puede ser cuestión de ratings''.
Según los promedios de Arbitron del verano, en varios segmentos matutinos La Cubanísima ocupa el primer lugar frente a Radio Mambí y CMQ.
Acosta asegura que La Cubanísima no necesita buscar aumentar su nivel de audiencia.
``Nosotros lo hicimos porque la Iglesia Católica de Miami llamó a nuestras puertas'', indicó. ``La Iglesia ha estado ayudando al pueblo de Cuba desde 1993 a través de Caritas''.
Copyright © 1996 The Miami Herald