Publicado el Miercoles, 1 de Julio, 1998, en yara!

ISABEL M. ESTRADA
Isabel Manuela Estrada Portales, nací en una bella ciudad llamada La Habana, Cuba, un 2 de septiembre de 1971 -año de la industrialización según el calendario revolucionario-. Estudiè, viví, creí, me decepcionè...como ocurrió usualmente con mi generación. Fui a la Universidad de la Habana a la Facultad de Comunicación Social, entre 1989 y 1994, me graduè con honores estudiantiles y problemas políticos. Me prohibieron decir el discurso de graduación, cosa que me correspondía por ser el primer expediente -Valedictorian-, entonces nos fuimos del acto oficial y en la puerta del Aula Magna de la Universidad leí el discurso rodeada de todos los estudiantes de mi curso -es de los momentos en que he rozado el valor-. Enviè mi tesis de grado en forma de libro a un concurso nacional llamado Pinos Nuevos, donde ganó y lo publicaron, pero por su caràcter extremadamente polèmico lo censuraron y no permitieron que fuera distribuida, pero copias piratas se regaron por la ciudad. El libro se titula: Retóricas, astucias, convenciones. Las ideologí as profesionales de los periodistas cubanos. Trabajè de investigadora en un centro de cultura comunitaria. Lo dejè y me fui de misionera con la Iglesia Católica, a Catalina de Guines y Palma Soriano. Luego fui profesora de Español y Literatura en un preuniversitario. Pertenezco a la Comunidad de San Egidio, comunidad católica laica que se dedica al servicio a los pobres y al cultivo de la amistad. Lleguè a Estados Unidos, de forma milagrosa, en agosto de 1997, para estudiar en la Maestrí a de Periodismo Investigativo de FIU. Ahora soy asilada política. Tengo una hija, Carmen, de un año y tres meses que està en Cuba aún.

Book Review: El Principito de Antoine de Saint-Exupery


Por Isabel M. Estrada

Las personas mayores fueron niños....como El Principito El Principito de Antoine de Saint-Exupery es uno de esos libros a los que se vuelve con nuevas hambres, cada cierto tiempo, para renovar promesas hechas al joven comprometido y vibrante que fuimos, cuando la absorbente maquinaria del mundo -la dinámica de trabajo-dinero-influencias-posesiones- nos ha vuelto tan áridos que no alcanzamos a saber si volveremos a estar vivos en otro momento.

Saint Exupery, aviador, piloto de línea y de guerra, ensayista y poeta, es después de Vigny, Stendhal, Vauvenargues, y algunos guerreros o marinos, uno de los escasos novelistas y filósofos de acción hijos de Francia. No sólo admiró a los hombres de acción sino que participó personalmente en los acontecimientos que describe. Durante 10 años voló sobre el Río de Oro, a través de la cordillera de los Andes; se perdió en el desierto y fue rescatado por los beduínos; cayó del cielo en el Meditarráneo y sobre las montañas de Guatemala; guerreó en los aires en 1940 y 1944. Los conquistadores del Atlántico del Sur, Mermoz y Guillaumet, fueron sus amigos.

Nace en 1900 en Lyon y muere el 31 de julio de 1944, víctima de la más cruenta y absurda prueba de desamor que ha dado el hombre de nuestro siglo: su avión cae en el mar Mediterráneo derribado por los alemanes, estamos en la Segunda Guerra Mundial. Este hombre, aviador-correo, portador de comunicación entre tres continentes; el Saint-Ex de sus amigos, hombre del desierto, de la soledad, del fracaso amoroso con su rosa, Consuelo Soucin; de la visión crítica sobre el planeta Tierra, al que observó desde el punto óptimo: la altura.

Saint-Ex es el amante de las estrellas, consciente de que lo más importante para un hombre es su infancia, tímido y solitario, para quien las palabras eran fuente de malos entendidos. Hombre de la esperanza, del asombro, de los sueños y de la interioridad, buscador de absolutos, de amistades que viven para siempre, de los renacimientos que ocurren en la ausencia de compañías y a través de la muerte. El Principito es un libro de vida por la vida, concebida ésta desde tres perspectivas: el Principito, el aviador y los "seis planetas más uno". Esta obra es una flor del dolor. Para Saint-Exupéry el dolor tiene sentido. Obra dedicada a un judío que sufre por otro hombre que también sufre. Es cuento, parábola meditativa, fábula, alegoría, folklore, mito, historia y realidad. La historia íntima de un aviador, la realidad dolorosa de la búsqueda de cada hombre, la incapacidad de atinar con el lenguaje, la necesidad de recurrir a lo insólito.

Este libro es el fruto de un destierro autoimpuesto, pues fue escrito en New York, 1943, mientras Francia vivía oprimida y se desangraba en la guerra. En él la lógica tiene menos fuerza que la intuición, a la realidad se llega por la sorpresa, el mito, el disparate...ese lenguaje tan expresivo del amor cuando el "adulto" abre las puertas al "niño". El niño de Saint-Exupéry es fácilmente reconocible. Hay unas condiciones para que ese niño aparezca: mirar atentamente el paisaje del amor para poder reconocerlo; viajar, al menos una vez en la vida, por el desierto convidante y allí, no apresurarse, vivir con detenimiento, superar el chronos del reloj, de la prisa y por tanto de la superficialidad, pues lo rápido impide la interiorización, para entrar en el kairós, el tiempo de Dios, del que desconoce la inquietud de los días porque es eterno. Recordar que el hombre es imagen y semejanza de Dios. No apresurarse porque el niño tiene que nacer, tenemos que parirlo y si violentamos el útero, abortaremos.

En los tiempos que corren, en la ciudad y el país que habitamos, en la monotonía de hiperactivismo de nuestros días, en los que nunca nos preguntamos los por qué, conviene pasar un rato -entre el Mall de las Américas y el de Aventura- con El Principito y leer con fruición aquello de que "lo esencial es invisible para los ojos, y es el tiempo perdido con tu rosa lo que la hace importante"....Barnes and Nobles is open until 11 pm.

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