``Fui respondiendo a una invitación de la Central
Latinoamericana de Trabajadores (CLAT) a participar en su XI Congreso y
las autoridades sabían eso'', afirmó Pedro Pablo Alvarez
Ramos, secretario general del Consejo Unitario de Trabajadores durante una
entrevista telefónica con El Nuevo Herald desde Caracas el
sábado. ``Con esa intención viajé primero a Caracas y
desde ahí a México''.
Alvarez regresó el sábado a La Habana luego de participar
en el Congreso de la CLAT que se celebró en ciudad México.
Antes de regresar a Cuba permaneció varios días en Caracas
donde se entrevistó con dirigentes sindicales y políticos de
ese país, así como con dirigentes del exilio cubano
radicados en Venezuela.
Según Alvarez la autorización le tomó por sorpresa
porque con anterioridad le habían negado el permiso para viajar a
Caracas para responder a otras invitaciones que había recibido del
grupo sindical Solidaridad de Trabajadores Cubanos (STC), organismo de
exiliados cubanos también afiliado a la CLAT.
Días antes de partir, explicó Alvarez, ``me citaron a
Inmigración con el pretexto de trámites burocráticos
y allí estaban dos agentes de la Seguridad del Estado con los
cuales estuve conversando durante dos horas''.
``Bueno fue una especie de interrogatorio-conversación'',
afirmó. ``No fue en un carácter extremo, ni mucho menos,
pero ellos sí estaban muy interesados en conocer qué iba a
decir en ese Congreso''.
Alvarez calificó su participación en el Congreso como
``una experiencia muy grata, sorprendente y maravillosa'', porque nunca
soñó que podía debatir temas de interés
común junto a otros dirigentes sindicales latinoamericanos.
``Fue un congreso con mucha participación, de diferentes ideas y
con un pluralismo amplio que es lo que nosotros queremos para el
movimiento sindical cubano'', subrayó.
Eduardo García Moure, secretario general adjunto de la CLAT dijo
que la participación de Alvarez en el Congreso, como representante
de una organización sindical independiente, despertó un gran
interés entre los delegados. Añadió que su
intervención fue ``un momento muy especial para los
sindicalistas''.
``La verdad es que todos, los 490 delegados de América Latina, la
oyeron con una expectativa tremenda. Al final se le cortó la voz
dos veces. Hizo un gran impacto, hablando en forma muy humilde pero muy
verídica, exponiendo con claridad los problemas que confronta la
clase trabajadora cubana'', dijo García.
En una entrevista con El Nuevo Herald, Alvarez agradeció la
invitación de la CLAT y dijo que en sus 50 años de edad
nunca había estado en una asamblea donde se puede debatir sin
restricciones contra las ideas diferentes.
Alvarez trabaja actualmente como empleado de una posada o motel en la
ciudad de La Habana. A fines de la década de 1980 laboraba como
técnico de equipos pesados en el CIMEX, un consorcio de empresas
estatales vinculadas al sector turístico, pero fue separado de su
cargo por sus vínculos con grupos de derechos humanos y del
sindicalismo independiente.
Alvarez fue elegido secretario general del CUT en julio de 1995, cuando
se constituyó ese organismo como resultado de la unión de
varios grupos sindicales en todo el país.
Dijo que desde entonces y en reiteradas ocasiones, han pedido su
inscripción y reconocimiento ante el Ministerio de Justicia, pero
que hasta ahora no han recibido respuesta.
Según Alvarez el movimiento obrero cubano, además de los
derechos civiles y políticos que reclama junto al resto de la
población, tiene muchas reivindicaciones por las cuales luchar, que
son completamente ignoradas por el sindicalismo oficial representado por
la Central de Trabajadores de Cuba.
Entre las reivindicaciones más importantes, citó el caso
de los trabajadores empleados en las empresas mixtas, cuya propiedad el
Estado la comparte con los inversionistas extranjeros.
``En esas empresas se violan los acuerdos fundamentales de la
Organización Internacional del Trabajo de las Naciones Unidas, se
discrimina la participación de los trabajadores y sólo se
emplean a quienes son partidarios del régimen'', afirmó
Alvarez.
Las empresas mixtas, explicó, no pueden acudir libremente al
mercado laboral a contratar a los trabajadores de acuerdo a sus
necesidades y las calificaciones de los mismos.
``Eso sólo se hace a través de una empresa empleadora,
del Estado, que coloca en estas empresas a los partidarios del gobierno;
así se compran supuestas lealtades y se discrimina abiertamente a
los opositores'', dijo Alvarez. ``En esta flagrante violación de
las normas internacionales participan por igual el régimen cubano y
los inversionistas extranjeros. Esta es una de nuestras principales
reivindicaciones laborales''.
Permiten viaje de disidente a congreso en México
Un dirigente del movimiento sindical independiente
participó por primera vez con el consentimiento de las autoridades
cubanas, en un congreso de una organización sindical
latinoamericana celebrado la pasada semana en ciudad México.
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