Abril 2, 1999


Orioles en Cuba, un culto inmerecido al totalitarismo

Doctor Oscar Elías Biscet, Fundación Lawton de Derechos Humanos

LA HABANA, abril - Desde el anuncio del tope entre el equipo profesionales Orioles de Baltimore y el equipo "amateur" de Cuba, me opuse enérgicamente a este encuentro, que sería manipulado por el gobierno castrocomunista y, ¿por qué no?, por el gobierno de los Estados Unidos.

Castro, en busca de una nueva metrópolis que lo sostenga económicamente, es capaz de discurrir ingeniosamente, y aunque él logre la clonación en Cuba, nunca podrá cambiarse de lobo a oveja, y saldrían a la luz sus verdaderas intenciones con los encuentros amistosos..

El supuesto acercamiento pueblo americano-pueblo cubano no es más que un perspicaz abrazo entre Clinton y Castro. El señor presidente Clinton en múltiples ocasiones ha manifestado sus deseos de libertad del pueblo cubano, pero el señor presidente de los Estados Unidos se comporta --y me recuerda-- como algunos gobiernos de su país del siglo pasado, que prolongaron durante años las ansias de libertad del pueblo cubano, poniendo la Marina norteamericana al servicio de las autoridades coloniales españolas. Actitud que podría justificarse, porque España era amiga de los Estados Unidos, e incluso ayudó con su ejército a la independencia americana del reino de Gran Bretaña.

Hoy el señor William F. Clinton también ha puesto al servicio del régimen comunista la US Navy, obligando incluso a Dios y su mensaje en la Biblia: "No entregarás a su señor el siervo que huyere a ti de su amo" (Deuterenomio 23.15). Le recuerdo una vez más estas palabras para que ponga en práctica su verdadera voluntad, y demuestre su amistad, no con un juego de béisbol o encuentros musicales. Mientras usted le hace la guerra a los comunistas serbios, permite a personas de su país asistir y jugar en esta isla, con los aficionados seleccionados por el Partido Comunista de Castro, estimulados por su servilismo y su buen desempeño en el hostigamiento al que disiente del gobierno, que no es otro que el pueblo cubano.

Si verdaderamente aprecia a los sufridos del pueblo de la isla, suspenda, por amor a Dios, las deportaciones de todos esos miserables lanzados al mar en busca de libertad, o quizás por el deseo de tener entrada libre para un juego de pelota o un concierto de música hechos libremente. Abrogando el servicio de patrullaje de las costas de Cuba, daría un ejemplo profundo de amistad entre ambos pueblos y condenaría al gobierno castrista, obligándolo al cambio hacia la democracia. Los marines americanos si custodiasen las costas de Cuba que no sea para deportar a los que huyen del régimen, sino para poner fin al tráfico de drogas --con alta sospecha de participación de las autoridades de Cuba-- o la entrada de armamentos para reprimir a las multitudes indignadas en busca de libertad.

Ustedes conocen muy bien del control severo ejercido por los comunistas hacia los ciudadanos. Controlan desde el vaso de leche que ingiere un niño menor de siete años (los mayores de esa edad no tienen derecho a este alimento) hasta los armamentos de primera línea existentes en el país.

Sigo pensando que ambos gobiernos manipularon este encuentro para un acercamiento entre ellos, y los Orioles sirvieron para darle un culto inmerecido al totalitarismo vigente en la isla de Cuba.



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