La mayoría de los disidentes fueron liberados horas
después de finalizada la vista judicial, aunque se
desconocía el paradero del periodista independiente Lázaro
González de la agencia Cuba Verdad.
Según fuentes periodísticas independientes, desde la
noche del martes la policía política desplegó un
amplio operativo que comenzó con las detenciones de Oscar
Elías Bisset y Rolando Iyobre, directivos de la Fundación
Lawton de Derechos Humanos, y de Jesús Zúñiga, de la
Cooperativa de Periodistas Independientes (CPI).
El miércoles por la madrugada, agentes de la policía
arrestaron a la invidente Milagros Cruz Cano, que recientemente
había sido internada contra su voluntad en el Hospital
Siquiátrico de La Habana, y a los opositores Sara Franco, del
Movimiento Cubano Amor y Paz; y Miriam García y Roberto de Miranda,
del Colegio de Pedagogos de Cuba.
Además fueron detenidos Benigno Torralba, de la
Confederación de Trabajadores, Ana María Agramonte, del
Movimiento Acción Nacionalista, Miriam Cantillo, de la Unión
Sindical de Trabajadores, y los periodistas independientes Efrén
Martínez Purgarón, Marvin Hernández Monzón y
Orlando Bordón, de la agencia Cuba Press, y González
Valdéz, de Cuba Verdad.
``Un banco duro y frío fue lo que me tocó en toda la
noche frente a la carpeta de la Estación'', dijo
Zúñiga en declaraciones divulgadas por Cubanet, minutos
después de ser liberado junto a Martínez y Franco. ``Sin
explicación alguna, antes del mediodía, nos entregaron el
carnet de identidad, sin que aparecieran los agentes de la policía
política, y nos mandaron a retirar sin ofrecer explicaciones por
aquella injustificable violación''.
El juicio por ``peligrosidad'' contra Constantín Durán se
realizó bajo estrictas medidas de control que impidieron a la
prensa conocer la petición del fiscal.
Una secretaria de la Sala de lo Penal del Tribunal de La Habana Vieja,
rehusó brindar a El Nuevo Herald detalles sobre el proceso y
aseguró que en las próximas 24 horas el tribunal
dictará sentencia.
El juicio duró poco más de dos horas, y según
fuentes jurídicas independientes, la petición fiscal
podría estar entre uno y cuatro años de cárcel.
En la jornada no se reportaron incidentes con la prensa extranjera, ni
con tres disidentes que llegaron al parque El Cristo, frente al Tribunal
Municipal, donde se habían apostado unos 200 efectivos
policiales.
Los tres disidentes fueron Marcelino Asenjo, de la Unión
Patriótica Cristiana; Carmen Landa, del Colegio de Pedagogos, y
Ofelia Nardo, jurista y colaboradora de la Agencia Cuba Press. Esta
última fue arrestada al salir de su casa y abandonada a 15
kilómetros de La Habana por la policía política,
aunque se las ingenió para llegar al parque horas
después.
Constantín, presidente del Club de Amigos, del Colegio de
Pedagogos de Cuba, fue acusado después de recibir agresiones
físicas durante un altercado entre turbas paramilitares y
opositores al gobierno, que tuvo lugar el pasado 27 de noviembre frente al
Tribunal Provincial de La Habana. En aquella ocasión se estaba por
realizar un juicio contra el periodista independiente Mario Viera
González. También recibió golpes y fue arrestado
durante la jornada de conmemoración del 50 aniversario de la
Declaración Universal de Derechos Humanos, en el parque Butari de
la barriada de Lawton.
Una fuente oficial no identificada, según agencias de noticias,
comunicó que Constantín fue uno de los ciudadanos cubanos
que se marchó en 1980 por el puente de Mariel a Florida. Luego
supuestamente cometió un delito de sangre en Estados Unidos, por el
que cumplió una condena de varios años, y posteriormente fue
deportado a la Isla por el gobierno de este país como parte del
grupo de emigrantes catalogados como ``excluibles''.
El Nuevo Herald realizó varias llamadas a los funcionarios de
inmigración, y hasta el momento no ha podido confirmar esta
información.
En Miami, el congresista cubanoamericano Lincoln Díaz-Balart
condenó al régimen de Fidel Castro por la ``tortura
sicológica'' de la activista invidente de la isla que
permaneció recluida contra su voluntad en un centro médico
de La Habana.
``En los últimos días hemos visto un ejemplo muy
dramático y dantesco de hasta donde llega la tiranía en su
falta de escrúpulos, su brutalidad y sus torturas'', dijo en una
rueda de prensa Díaz-Balart.
El congresista solicitó en una carta a la secretaria de Estado,
Madeleine Albright, que ``una su voz a la condena contra el uso de la
tortura sicológica como un instrumento de represión de la
oposición pacífica en Cuba''.
``También el mes que viene en el Parlamento Europeo
pediré que se denuncie esta práctica. Nadie tiene pretexto
alguno para negarse a condenar la práctica de la tiranía
cubana agrediendo a personas como Milagros'', dijo el legislador.
Nueva oleada de arrestos contra disidentes cubanos
Copyright © 1998 El Nuevo Herald