Publicado el jueves, 17 de diciembre de 1998 en El Nuevo Herald

Nueva oleada de arrestos contra disidentes cubanos

OLANCE NOGUERAS
El Nuevo Herald

Fuerzas combinadas de la Seguridad del Estado y la Policía Nacional Revolucionaria, arrestaron el miércoles a por lo menos 12 disidentes que intentaban participar en un juicio contra el opositor Lázaro Constantín Durán.

La mayoría de los disidentes fueron liberados horas después de finalizada la vista judicial, aunque se desconocía el paradero del periodista independiente Lázaro González de la agencia Cuba Verdad.

Según fuentes periodísticas independientes, desde la noche del martes la policía política desplegó un amplio operativo que comenzó con las detenciones de Oscar Elías Bisset y Rolando Iyobre, directivos de la Fundación Lawton de Derechos Humanos, y de Jesús Zúñiga, de la Cooperativa de Periodistas Independientes (CPI).

El miércoles por la madrugada, agentes de la policía arrestaron a la invidente Milagros Cruz Cano, que recientemente había sido internada contra su voluntad en el Hospital Siquiátrico de La Habana, y a los opositores Sara Franco, del Movimiento Cubano Amor y Paz; y Miriam García y Roberto de Miranda, del Colegio de Pedagogos de Cuba.

Además fueron detenidos Benigno Torralba, de la Confederación de Trabajadores, Ana María Agramonte, del Movimiento Acción Nacionalista, Miriam Cantillo, de la Unión Sindical de Trabajadores, y los periodistas independientes Efrén Martínez Purgarón, Marvin Hernández Monzón y Orlando Bordón, de la agencia Cuba Press, y González Valdéz, de Cuba Verdad.

``Un banco duro y frío fue lo que me tocó en toda la noche frente a la carpeta de la Estación'', dijo Zúñiga en declaraciones divulgadas por Cubanet, minutos después de ser liberado junto a Martínez y Franco. ``Sin explicación alguna, antes del mediodía, nos entregaron el carnet de identidad, sin que aparecieran los agentes de la policía política, y nos mandaron a retirar sin ofrecer explicaciones por aquella injustificable violación''.

El juicio por ``peligrosidad'' contra Constantín Durán se realizó bajo estrictas medidas de control que impidieron a la prensa conocer la petición del fiscal.

Una secretaria de la Sala de lo Penal del Tribunal de La Habana Vieja, rehusó brindar a El Nuevo Herald detalles sobre el proceso y aseguró que en las próximas 24 horas el tribunal dictará sentencia.

El juicio duró poco más de dos horas, y según fuentes jurídicas independientes, la petición fiscal podría estar entre uno y cuatro años de cárcel.

En la jornada no se reportaron incidentes con la prensa extranjera, ni con tres disidentes que llegaron al parque El Cristo, frente al Tribunal Municipal, donde se habían apostado unos 200 efectivos policiales.

Los tres disidentes fueron Marcelino Asenjo, de la Unión Patriótica Cristiana; Carmen Landa, del Colegio de Pedagogos, y Ofelia Nardo, jurista y colaboradora de la Agencia Cuba Press. Esta última fue arrestada al salir de su casa y abandonada a 15 kilómetros de La Habana por la policía política, aunque se las ingenió para llegar al parque horas después.

Constantín, presidente del Club de Amigos, del Colegio de Pedagogos de Cuba, fue acusado después de recibir agresiones físicas durante un altercado entre turbas paramilitares y opositores al gobierno, que tuvo lugar el pasado 27 de noviembre frente al Tribunal Provincial de La Habana. En aquella ocasión se estaba por realizar un juicio contra el periodista independiente Mario Viera González. También recibió golpes y fue arrestado durante la jornada de conmemoración del 50 aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos, en el parque Butari de la barriada de Lawton.

Una fuente oficial no identificada, según agencias de noticias, comunicó que Constantín fue uno de los ciudadanos cubanos que se marchó en 1980 por el puente de Mariel a Florida. Luego supuestamente cometió un delito de sangre en Estados Unidos, por el que cumplió una condena de varios años, y posteriormente fue deportado a la Isla por el gobierno de este país como parte del grupo de emigrantes catalogados como ``excluibles''.

El Nuevo Herald realizó varias llamadas a los funcionarios de inmigración, y hasta el momento no ha podido confirmar esta información.

En Miami, el congresista cubanoamericano Lincoln Díaz-Balart condenó al régimen de Fidel Castro por la ``tortura sicológica'' de la activista invidente de la isla que permaneció recluida contra su voluntad en un centro médico de La Habana.

``En los últimos días hemos visto un ejemplo muy dramático y dantesco de hasta donde llega la tiranía en su falta de escrúpulos, su brutalidad y sus torturas'', dijo en una rueda de prensa Díaz-Balart.

El congresista solicitó en una carta a la secretaria de Estado, Madeleine Albright, que ``una su voz a la condena contra el uso de la tortura sicológica como un instrumento de represión de la oposición pacífica en Cuba''.

``También el mes que viene en el Parlamento Europeo pediré que se denuncie esta práctica. Nadie tiene pretexto alguno para negarse a condenar la práctica de la tiranía cubana agrediendo a personas como Milagros'', dijo el legislador.


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