El MIDEM de Fidel Castro
Antes de mi viaje a la pasada Feria del Libro de Miami, mis
presentaciones en Europa, mis denuncias públicas del régimen
de Fidel Castro habían provocado reacciones de todo tipo, en
algunos casos extremadamente violentas. En Vigo me esperaron con palos al
terminar una conferencia y yo me remití a leer los nombres de las
víctimas del remolcador 13 de Marzo. Meses antes, a Guillermo
Cabrera Infante lo habían agredido de igual forma en Barcelona los
enviados castristas. No era la primera vez. Para todo aquél que
haya leído mis libros no debe quedarle la menor duda de cómo
pienso, y no estoy haciendo ningún tipo de strip-tease
ideológico, porque lo hallo de mal gusto y porque es una de las
razones por las que salí de Cuba. Detesto el encuerismo de la doble
moral. Nunca olvidaré el encuentro con ese público cubano,
latinoamericano, y americano que estuvo presente en la noche de mi lectura
en la Feria, me dieron algo que yo no podría recibir en ninguna
parte, salvo en Cuba, algún día, en un futuro sin dictadura:
me reconocieron con amor y sigo siendo muy sensible a esa actitud. Sin
embargo, eso no quitó que en una mínima escala se me
criticara desde la ignorancia, hubo quien dijo que yo iba a llevarme el
dinero de Miami.
Cuando la visita del Papa a Cuba escribí un artículo muy
crítico en El País; desde algunos círculos de Miami
me llegó la noticia de que yo había caído en baja, de
que esta vez me había sobrepasado, de que insultaba a la Virgen de
la Caridad del Cobre, etc. Cosa incierta, además. Luego supe que
quienes se encargaban de repartir fotocopias del artículo a los
visitantes miamenses durante la visita del Santo Padre a la isla eran
antiguos oficiales de la Seguridad del Estado, ahora disfrazados de
gerentes, empresarios, agentes artísticos, dialoguistas, en fin, el
copón divino. Algún día sacaremos las conclusiones de
la visita del Papa; por arribita creo que desde adentro fue positivo, la
gente supo que existía otra opción, pero para afuera pienso
que confundió y desmembró bastante al exilio.
Esta introducción tan extensa para decir que desde hace unos
cuantos días estoy viendo las noticias que está dando Europa
sobre el MIDEM y Miami. Hace dos días, por ejemplo, el noticiero de
TV Española, mezcló todo: los acusados por el atentado a
Castro en la última conferencia iberoamericana en la Isla
Margarita, el viaje reciente de Castro a Santo Domingo, y las actividades
del MIDEM. Debo decir que del MIDEM en sí, poco se habló.
Las imágenes fueron en el orden que les cuento. Luego informaron
que los músicos habían recibido los visados pero no los
funcionarios, se vieron a los músicos en el aeropuerto de Miami muy
contentos de haber aterrizado en territorio libre.
De inmediato se pasó al concierto de Compay Segundo, la
única imagen que pusieron fue cuando hubo que desalojar la sala por
una falsa alarma de bomba e interrumpir el concierto. Luego presentaron a
exiliados dando una especie de mitin de repudio, enardecidos. Quiero
sospechar que fueron a localizar al más bruto, quien dijo en un
tono bastante descompuesto que estaban hartos de que el mundo reconociera
a los artistas cubanos de adentro, que los artistas que el mundo
tenía que reconocer eran los de Miami. Luego se pasó a una
sonrisita irónica de Castro en Santo Domingo comentando lo de los
atentados y los visados y la política de Estados Unidos con
respecto a Cuba, seguidamente a un grupo de dominicanos simpatizantes del
dictador enarbolando consignas a su favor. A buen entendedor pocas
palabras.
Ya sabemos que todavía quedan personas que no quieren enterarse de lo que pasa en Cuba, ya sabemos que algún día veremos a esas mismas personas tratando de limpiarse y cambiándose de chaqueta, algunos ya empezaron. Desgraciadamente nuestra causa ha sido en la historia de la humanidad una de las menos comprendidas y la más vejada por los manipuladores de todos los bandos. Cuesta reconocer nuestros muertos, nuestros desaparecidos, nuestros presos políticos. Para eso muchos cubanos cada día alzamos nuestras voces, y entregamos mucho de nuestro tiempo a la libertad de nuestro país. Hay mil formas de hacerlo, es un gran arte,y exento de política puede serlo. Porque para el porvenir también debemos prepararnos para vivir ignorando en buena medida la política.
Debo decir que no estoy de acuerdo con los mítines de repudio,
con los actos de violencia, con las amenazas de bomba, en resumen, con el
terrorismo. No estoy condenando las manifestaciones públicas, a las
cuales cada cual tiene derecho. Pero los actos de repudio los tengo
demasiado frescos en la memoria y me recuerdan las maniobras de la
dictadura. Eso, si es que realmente son auténticos exiliados los
que organizan tales actividades. Porque cabe la sospecha de que puedan ser
organizadas por agentes tapiñados de la seguridad, que campean por
sus respetos en esa ciudad. En caso de que no sea así,
aquéllos que participan se están equivocando y están
enfrentándose solamente, sin saberlo, a sus aliados dentro de la
isla, a sus compatriotas. Muchos de esos artistas en su fuero interno
sienten y piensan igual que nosotros.
Mostrar al mundo esos actos desesperados deja mucho que desear del
exilio cubano y sólo contribuye a dar puntos en favor de Fidel
Castro y en contra del exilio. Contribuye a alimentar la mala imagen de
Miami que se ha inventado desde el Comité Central. Y repito,
comparto el mismo desprecio por el régimen, pero no soy partidaria
de la violencia. Una vez más, un evento de Miami está siendo
condicionado por Quién Tú Sabes. No creo que sea positivo
oponerse a la visita de los músicos de la isla a un evento tan
especial. Cuba está en ella misma y somos todos, los de adentro y
los de afuera. Estoy de acuerdo con que a los agentes y funcionarios no se
les haya dado la entrada a territorio americano, pues me consta que
algunos de ellos son agentones del aparatchik. Es cierto que hay
músicos que no se les debiera dar la visa, pero para ningún
país, pero sólo por mediocres, por malos músicos.
Sorprende que una ciudad que dio su acogida al cantante Osvaldo Rodríguez, autor de la Marcha del pueblo combatiente (todo el mundo sabe que hasta la Orquesta Aragón tuvo que morder el cordobán y componer chachachás patrióticos, el disco acaba de salir, y no por eso uno se va a privar de La engañadora) y a Beatriz Márquez, intérprete del himno de la guerra de Angola, acepte que unos cuantos se manifiesten de manera tan agresiva. También me han contado que se prepara un mitin de repudio para ante el Café Nostalgia; no entiendo. Café Nostalgia presentará dentro del MIDEM a músicos exiliados de Miami, a los integrantes del grupo Café Nostalgia, quienes preparan un disco con las canciones de mi novela Te di la vida entera (Planeta, 1996) con la prestigiosa casa productora francesa NAIVE. Tanto los periódicos Granma como Juventud Rebelde no han cesado de atacar al Café Nostalgia de Miami. ¿O es que estamos tan confundidos que ya empezamos a hacer mítines de repudio entre nosotros mismos? Estoy viendo las noticias desde Europa y el MIDEM ya no pertenece a los artistas, a sus genuinos creadores, los músicos; el MIDEM se lo está cogiendo la politiquería.
Caballeros, no seamos imbéciles, filtrémosle al asunto,
unámonos. Es duro que los músicos del exilio no puedan ir a
actuar a Cuba, a su público. Es duro también que dentro de
los propios músicos de adentro venga infiltrado algún que
otro oportunista, pero pensándolo bien no debemos entregarle a la
dictadura lo que nos pertenece. Porque esa música es nuestra,
porque somos cubanos y la patria es de todos. Y porque todo esto lo
utiliza el dictador para intentar corroer la fuerza de nuestra verdad.
Escritora cubana, exiliada en Francia. Sus novelas han sido premiadas en
Francia y España. Escribió este artículo para El
Nuevo Herald.
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