Tras el inicio del conflicto de Chiapas que sorprendió al mundo
en enero de 1994, Rico, corresponsal en México del diario
español El País, y De la Grange, también corresponsal
en ese país del periódico francés Le Monde, fueron
comisionados por un editor francés para que escribieran una
biografía del Subcomandante Marcos, quien había despertado
inmensas simpatías en todo el mundo.
Pero el resultado fue un libro más amplio, en el que Marcos
sirve ``de hilo conductor para contar un poco más lo que estaba
ocurriendo en Chiapas'', declara Rico.
¿Qué papel desempeñó Cuba en la guerrilla
mexicana?
Rico: El papel de Cuba no fue el que ha hecho siempre, que ha sido
interferir y entrenar guerrilleros de otras zonas de América Latina
para exportar la revolución. Pensamos que los guerrilleros
mexicanos fueron entrenados con el apoyo del propio gobierno de
México y de la policía política mexicana para
infiltrarlos y luego poderlos aplastar en cuanto intentaran levantar la
cabeza en México.
Entonces, eso quiere decir que Fidel jugó..
Rico: El doble juego, sí.
De la Grange: Fidel Castro ha dicho este año en más de
una oportunidad, cuando en el pasado no lo decía, que había
apoyado a todas las guerrillas del Continente menos en el caso de
México. Hay elementos que indican que hubo guerrilleros mexicanos
en Cuba, sólo que fue un concepto muy peculiar. Y era todo un juego
entre las dos policías políticas de ambos países. Un
juego muy sucio obviamente. Cuba había aceptado apoyar, darle un
servicio a la policía política mexicana, aprovechando la
vinculación que Cuba tenía con el movimiento guerrillero
mexicano, para finalmente delatar a los guerrilleros mexicanos ante la
policía política mexicana. Eso es una doble traición.
Se estaba reportando con la policía política mexicana para
acabar con aquellos esfuerzos.
Rico: Para tenerlos controlados, digamos, y a la vuelta tenerlos
ubicados en México.
¿Y en los 80 que es cuando se entrena Marcos, sí hubo
más apoyo de parte de Castro?
De la Grange: No. El apoyo de Cuba se da en los años 70 con los
mexicanos. Marcos en ese entonces, digamos Rafael Guillén,
nació en el 57, para esa época todavía no estaba
metido en nada. Cuando él se involucra es al principio de los 80
cuando está en la universidad. Ahí Cuba ya ha bajado
bastante el nivel de apoyo a las guerrillas latinoamericanas. A pesar de
todo, algunos mexicanos van allá a recibir adoctrinamiento, en las
que participaba Marcos. Y esos fueron los últimos mexicanos que
estuvieron allá. Eso fue en el 82. Doce años antes del
levantamiento. Después de eso se regresan a México, pero ya
eran un movimiento casi inexistente. Debido a que la policía
política mexicana pasó por una fase de descomposición
absoluta en esa época porque fue totalmente infiltrada por los
narcos, el gobierno mexicano tuvo que disolver lo que se llamaba la
Dirección Federal de Seguridad que era la policía
política. Todo eso hizo que ese grupito zapatista desapareciera de
los archivos.
La fascinación que tiene el Comandante Marcos con el Ché
Guevara, ¿creen ustedes que es real, que piensa que él es, en
verdad, una reencarnación del Ché o es una postura que ha
asumido a sabiendas?
De la Grange: Que lo crea él o que sea una postura, el resultado
es igual. Es por lo menos la impresión que nos quiere dar a los de
afuera. Usa mucho lo que nosotros calificamos de un clon del Ché.
Pero obviamente él es una persona muy diferente al Ché. Lo
está comprobando. Tiene mucho más capacidad
histriónica que capacidad política. Mientras que el
Ché era al revés. El Ché se escondía de las
cámaras. No le daba entrevistas a nadie. Marcos hace todo lo
contrario. Lo que hemos podido ver y nos sorprendió mucho, hablando
con mucha gente muy cercana a Marcos, descubrimos poco a poco que estaba
imitando algunos detalles de la manera de actuar del Ché.
Rico: Cuando llegó a Chiapas, nos contaban los campesinos: ``El
nos decía que era médico, como el Ché, nos
repartía medicinas''.
Pero realmente él no es médico..
Rico: No, él estudió filosofía y luego
trabajó en la escuela de diseño de artes gráficas.
Después él llevaba los relojes como el Ché. El fumaba
pipa y tenía asma como el Ché. Pues pensamos que era un
problema respiratorio, y que fíjate qué coincidencia. Pero
hablando con sus amigos y su propia familia, nos enteramos de que
él nunca había tenido asma antes.
¿El está consciente de que no es una reencarnación
del Ché?
Rico: Yo no creo que él sea un loco furioso que de pronto diga,
yo soy el Ché. El ha ido construyendo su personalidad de
líder revolucionario a partir del modelo del Ché, siguiendo
todos sus pasos y digamos muy influido por él y con muchos deseos
de imitarlo y de llegar a ser como él.
De la Grange: Y es un Ché muy virtual al mismo tiempo. Tomando
en cuenta los nuevos tiempos de Internet. El Ché participó
en la época de la Guerra Fría, y realmente había una
guerra. En el caso de Marcos tuvo que inventarse una guerra que no
existía y con gente muy mal armada. Logró engañar a
mucha gente, logró engañar al propio ejército
mexicano que no sabía lo que tenía enfrente, a partir del
94.
Al mismo tiempo que su libro desmistifica la figura de Marcos,
¿desmistifica la de Castro?
De la Grange: Creo que agrava la de Castro. Hay una
contradicción permanente entre esa práctica de Fidel que
hacía la revolución mundial y que estaba preparando a la
gente para eso.
Y ahora lo vemos apoyando también a los grupos de derecha.
De la Grange: A los grupos en el poder, ya sean de derecha o de
izquierda.
Rico: Lo cual presenta además una faceta de oportunismo y de
traición a la causa. Digamos que es un oportunista con un juego
político no siempre claro.
De la Grange: Estamos de acuerdo con Benigno [Daniel Alarcón
Ramírez, uno de los guerrilleros cubanos más estrechamente
vinculado con el Ché], cuando dice que él sí
conoció a guerrilleros mexicanos en Cuba. Pero ellos no fueron a
Cuba porque Cuba querían derrocar el gobierno mexicano, sino que
fueron a Cuba porque Fidel quiso, frente a la guerrilla mexicana, quedarse
con su imagen de izquierdista revolucionario que estaba apoyando a la
causa. Pero al mismo tiempo no quería quedar mal con el gobierno
mexicano. Ahí fue el doble juego, y yo digo que Fidel Castro
ahí aparece como un traidor frente a un sector de la izquierda
revolucionaria mexicana.
La mayoría de los movimientos de izquierda en América
Latina se fortalecieron con la ayuda de la Unión Soviética.
¿Cómo lograron los zapatistas fortalecerse aun después
de que desapareciera la Unión Soviética?
Rico: La guerrilla zapatista es una guerrilla muy pobre.
Prácticamente el armamento que tienen y los uniformes y todo lo
demás, ha sido todo conseguido a partir de las cuotas o el dinero
que podían conseguir las comunidades indígenas vendiendo su
ganado con los créditos que conseguían para la agricultura.
Es una guerrilla con medios bastante precarios. Eso se demostró a
partir de enero cuando se lanzaron a tomar algunas capitales de Chiapas
que lo hicieron la mayoría de los indígenas con fusiles de
madera.Libro sobre Marcos dice que Castro traicionó a la izquierda
mexicana
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