La Iglesia cubana no debe tener miedo
Los miembros de la Liga Cívica Martiana, organización opositora radicada en toda la isla, convocaron a una misa el pasado 24 de febrero en la Iglesia del Carmen, en la capital cubana. Esta misa fue solicitada con anterioridad para rezar por las almas y recordar la muerte de cuatro miembros de Hermanos al Rescate: Armando Alejandre, Carlos Costa, Pablo Morales y Mario de la Peña, compatriotas asesinados por la dictadura castrista hace dos años en el Estrecho de la Florida.
Con dolor vimos cómo el párroco de esa iglesia claudicó, debido a las presiones de las porras castristas y por las visitas de miembros de la seguridad del estado cubana a esa y otras iglesias de la capital. Nunca pudimos imaginar --sólo unos días después de la partida del Santo Padre-- que la presión de las autoridades cubanas fuera suficiente para que los nombres de estos héroes no fuesen mencionados durante la Santa Misa y otros eventos similares fuesen cancelados.
Para los que allí valientemente se congregaron fue muy evidente que tampoco existía el deseo de llevar a cabo esta planeada ceremonia religiosa. ¿No es entonces lógico preguntarle al cardenal cuál es la interpretación que hace la Iglesia Católica cubana de las palabras del Santo Padre: ``No tengáis miedo''?
Los miembros de la Liga Cívica Martiana allí congregados sabían que al terminar la Santa Misa, su planeada manifestación pacífica, llevando una bandera cubana y flores para ser depositadas en las aguas del litoral habanero, sería suficiente motivo para ser atacados por las porras castristas, conocidas en Cuba como ``brigadas de acción rápida''.
A pesar de saber que puños, palos y piedras son las armas usualmente empleadas por estos grupos, dirigidos por el gobierno cubano para amedrentar a sus opositores, los planes de la Liga Cívica Martiana nunca fueron cancelados. Como se esperaba, puños y palos fueron usados, piedras fueron lanzadas y hasta la cámara fotográfica de uno de los manifestantes le fue brutalmente destrozada contra su boca. Más de 20 de los manifestantes fueron arrestados e interrogados por largas horas.
Los jóvenes de la Liga Cívica Martiana sí supieron interpretar las palabras del Santo Padre: ``No tengáis miedo''. Esperamos que no sea necesaria otra visita del Santo Padre a la isla, o que la misma se convierta en estancia permanente para que dentro de las filas de la Iglesia cubana se interprete correctamente el contenido de sus palabras: ``No tengáis miedo''. No se puede predicar si primero no se está dispuesto a hacerlo con el ejemplo, y tener el coraje de aceptar sus consecuencias.
Jay Fernández
Representante en Washington
de la Liga Cívica Martiana
Fairfax, Virginia
Copyright © 1998 El Nuevo Herald