La fuente de las Tortugas
Gambito de Dama
Juan Carlos Pasamontes
E
l turismo ha sido la llave que ha abierto la inversion española en Cuba: unos 120 millones de dólares (18.720 millones de pesetas aproximadamente) desde que en 1990 el propio Fidel Castro anunciara el desembarco del empresariado español al inaugurar el hotel Sol Palmeras, en Varadero. Fue la primera inversión mixta entre el Estado cubano y la empresa del mallorquín Gabriel Escarrar, Sol-Meliá, el Grupo Canario y TRYP - y Tabacalera. El resto del empresariado es, en su gran mayoria, de pequeño y mediano capital. Están radicadas en La Habana, entre otras sociedades, Bravo S.A., integrada por los españoles Embutidos Martinez y Cárnicas Serrano y la cubana Unión de la Carne; Plásticos Mondragón, de Valencia, principal suministrador de componentes de la compañia telefónica cubana, o la firma Jardines de Quinta Avenida - formada por Esfera 2000 y la inmobiliaria cubana Lares S.A. - , que ha iniciado la construcción de pisos para la venta a extranjeros en la zona residencial de Miramar. Esa inversión de bolsillo no quita, sin embargo, para que España sea el primer socio comercial de Cuba y el segundo inversor en la isla, por detras de Canadá. Asimismo, absorbe el 15% del comercio exterior cubano y el pais caribeño es el quinto cliente español en Latinoamérica; el sector hotelero representa por sí solo el 85% del total de la inversión española.
Y
ahi, en el sector turistico, es donde está, precisamente, el verdadero tablero de ajedrez en el que el régimen comunista y la comunidad internacional - de manera especial la Unión Europea, con España de ariete, y Estados Unidos a rebujo - , están disputando una partida político-económica donde los primeros han dibujado una apertura del Caballo del Rey, mientras Filidor/Castro parece deleitarse con el Gambito de Dama. Las reformas castristas en lo concerniente a las inversiones extranjeras (el peón del rey avanza un paso solamente) no son un fin en si mismas, sino mecanismos temporales para adquirir suficientes divisas y comercio que garanticen la supervivencia del sistema.
E
1 ministro cubano de Turismo, Osmany Cienfuegos, ya ha hablado de dos millones de turistas en el año 2000 y alrededor de siete millones en el 2010, cantidad que muchos empresarios españoles consideran que podría superar con creces de existir una apertura hacia el mercado estadounidense. La Florida está a sólo 180 kilómetros de Cuba, y el aeropuerto internacional José Martí, de la capital habanera, tiene capacidad para recibir tres millones de pasajeros anuales.
S
i además tomamos como referente que en 1997 la Joya del Caribe tuvo que invertir recursos por valor de más de 500 millones de dólares, más de 535.000 millones de pesetas. Demasiado dinero como para seguir enrocados en Madrid y Washington. /jcp