Publicado el domingo, 27 de septiembre de 1998 en El Nuevo Herald

Expertos opinan sobre acciones de espías cubanos

CHARLES COTAYO
El Nuevo Herald

Cuando la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) capturó a 10 presuntos agentes de Cuba el 12 de septiembre y los acusó de conspiración y espionaje, despertó perplejidad entre algunos miembros de la comunidad de Miami.

Independientemente de si se trata o no de un verdadero caso de espionaje, la curiosidad popular trajo aparejadas varias interrogantes. ¿Qué motiva a una persona a transformarse en espía? ¿Qué tipo de personalidad es la que puede engañar a familiares, amigos y colegas?

El Nuevo Herald entrevistó a expertos en espionaje, siquiatras y familiares de espías, con la intención de tener algunas respuestas, aunque no sean absolutas.

Roy Godson, experto en espionaje e inteligencia de la Universidad de Georgetown, en Washington, D.C., dijo a El Nuevo Herald que la prensa ha tenido la tendencia de clasificar a todos los ``oficiales de inteligencia'' cómo ``espías''.

Godson va más allá y distingue a dos clases de agentes: los ``legales'' y los ``ilegales''.

Los primeros son oficiales de inteligencia reconocidos por las autoridades federales y, mayormente, trabajan dentro de embajadas o misiones. Si se descubre que son espías, como tienen inmunidad diplomática solamente son expulsados del país.

Los ``ilegales'' funcionan bajo un manto de clandestinidad más profundo y no tienen inmunidad diplomática. Si se les descubre son juzgados y sentenciados en el país donde operan.

``Debido a que Estados Unidos no tiene relaciones diplomáticas con Cuba, la tendencia del régimen castrista es utilizar oficiales de inteligencia ilegales'', dijo Godson. ``Los ilegales son muy difíciles de detectar. Su entrenamiento es un proceso complejo y detallado que puede tomar varios años''.

Durante sus misiones, los ``ilegales'' evitan la atención y saben mezclarse sutilmente en la sociedad que penetran, añadió Godson.

El arresto de Amarylis Silverio, clasificada como presunta agente ``ilegal'' en el afidávit del FBI, ha dejado perplejos a sus compañeros de trabajo de la clínica Dr. Rafael Peñalver en La Pequeña Habana.

Silverio es una de dos mujeres entre los 10 supuestos espías arrestados. Fue procesada bajo acusación del FBI por ``conspirar para acumular y enviar información de defensa para asistir a un gobierno extranjero, es decir, a la República de Cuba''.

``Su puesto de recepcionista era de medio tiempo y sin beneficios'', dijo Sergio Fiallo, director ejecutivo de la clínica. ``Amarylis era la más calificada entre las tres o cuatro personas que solicitaron esa posición --hablaba con mucha seguridad, dominaba el inglés bastante bien y tenía una apariencia de persona decente''.

Por su parte, la supervisora de Silverio y directora de la clínica, Josie Díaz, dijo: ``Amarylis era una buena empleada... puntual, nunca tuvo conflictos con sus compañeros de trabajo y, al contrario, todo el mundo la estimaba''.

Silverio todavía no ha sido juzgada, pero los cargos del FBI han sido suficientes para dejar estupefactos a los que trabajaban con ella en la clínica.

La habilidad de poder escabullirse sutilmente dentro de la comunidad es parte de la preparación técnica que recibe un agente ilegal, según Godson. Otras tácticas utilizadas en el mundo del espionaje, incluyen comunicaciones secretas, uso de instrumentos de vigilancia, cámaras, radios y grabadoras especiales, computadoras, operaciones de escape y evasión, y manipulación de armamento sofisticado.

Uno de los aspectos dominantes en la preparación de un espía roza muy de cerca con el tema sicológico, o lo que Ana Margarita Martínez, la ex esposa de Juan Pablo Roque, describe y define como el ``lavado de cerebro''.

Roque era un ex piloto de Hermanos al Rescate que regresó a Cuba el 23 de febrero de 1996, el día antes de que Cuba derribara dos aviones de la organización humanitaria en aguas internacionales.

``Nunca pensé que el espionaje llegaría tan cerca de mí'', dijo Martínez. ``[Roque] era un esposo modelo... no era tomador y no usaba drogas, ni siquiera tenía una multa de tránsito. Uno no sospecha nada extraño en una persona tan ideal''.

Martínez añadió que su matrimonio fue anulado en la corte civil de Estados Unidos porque ella se consideró ``defraudada''.

``No sabía con quién me había casado'', dijo.

El doctor Eugenio Rothe, siquiatra del hospital Jackson Memorial, explicó que los agentes tienen la habilidad de crear ``paredes mentales'' entre las múltiples personalidades que un ser humano puede adoptar. Como ejemplos comparativos, Rothe citó al abogado que defiende a su cliente aunque sabe que es culpable, a los médicos nazis que justificaban los asesinatos como parte de sus hazañas científicas y a los espías que con familiares y amigos asumen vidas paralelas a la función real que deben desarrollar.

Además de las diferentes ``caretas'' que los agentes utilizan para no despertar sospechas, los espías tienen siempre el objetivo de reclutar a otras personas a quienes pueden manipular como ``fuentes'' o ``ventajas'' en la sociedad donde operan.

La táctica de convencer a ciertas personas para que trabajen como espías, viene de una fórmula denominada MICE (ratones en inglés) que define cuatro categorías a tener en cuenta al momento del reclutamiento:

  •  La ``M'' (de money) significa dinero: lo que percibe el espía por su trabajo.

  •  La ``I'' representa intereses: es decir simpatías o ideologías afines.

  •  La ``C'' equivale a compromiso: usualmente es una forma de chantaje, como la exposición de un acto de adulterio, homosexualidad o un delito secreto.

  •  La ``E'' define al ego: es el elemento sicológico que induce al espía a pensar que está desarrollando un papel heroico que pudiera influir en la humanidad.

    La explicación de Martínez, la ex esposa de Roque, coincide con la teoría MICE. Roque era considerado un héroe que salvaba vidas de balseros en el Estrecho de la Florida, y quizás sus motivaciones como agente para el régimen castrista era ``una combinación de ideología, ego y lavado de cerebro'', dijo.

    ``[Roque] es una persona que estaba completamente adoctrinada en el sistema político de Cuba. Fue educado en la [ex] Unión Soviética, donde se convirtió en piloto y hablaba ruso con fluidez'', agregó Martínez. ``Era un agnóstico y experto sobre el ateísmo, pero también iba a la iglesia conmigo todas las semanas, y durante un tiempo dijo que era cristiano. Ese era su papel, su actuación, y por eso mi decepción. [Los espías] son personas muy disciplinadas y tratan de que uno confíe en ellos''.

    Según el siquiatra Rothe, la mayoría de las personas experimentan conflictos internos cuando tienen que mentir y hacer cosas contrarias a sus propios sistemas de valores. Los agentes operan por razones patrióticas o porque tienen una tendencia a ser antisociales, y al no tener a veces un propio sistema sólido de valores algunos se convierten en agentes dobles.

    La directora de la clínica, Díaz, añadió que ``Amarylis fue una persona eficiente y agradable''. Cuando se enteró de su arresto, su primera reacción fue de ``incredulidad'' y de ``tristeza''.

    ``Si las acusaciones son ciertas, no es la persona que yo conocí'', aseguró.


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