Publicado el miércoles, 18 de marzo de 1998 en El Nuevo Herald

`El Duque' promete lanzar con el corazón

AURELIO MORENO
Redactor de El Nuevo Herald

El abrazo duró ocho minutos, quizás más.

Hubo pocas palabras, pero si muchas lágrimas y derroche de sentimiento.

Era el primer encuentro entre Orlando `El Duque' Hernández y su medio hermano Liván tras tres años de separación forzada. Fue un momento feliz, un instante que se hizo eterno para ambos cubanos.

``Lloro de alegría'', confesó sollozando el martes Orlando, quien apenas dos horas y media antes había llegado a Miami procedente de Costa Rica. ``No lo puedo evitar, estoy muy contento de ver y abrazar a mi hermano''.

Liván, lanzador de los Marlins de Florida, arribó en medio de una concurrida conferencia de prensa en el restaurante Victor's Café, donde `El Duque' hacía un recuento de la increíble historia de su escape de Cuba, su encuentro con la libertad y su firma millonaria con los Yankees de Nueva York.

Hablaba el serpentinero con más victorias en la pelota cubana cuando irrumpió Liván en el recinto atiborrado con unos 60 periodistas y el momento se congeló. Se abrazaron, se besaron y ambos lloraron.

``Le dije que por favor no llorara'', indicó Liván respecto a las primeras palabras que le dijo a Orlando. ``Fue lo mismo que le dije a mi mamá cuando llegó el año pasado. No me gusta ver a la gente llorando''.

Pero rápidamente los argumentos variaron y comenzaron las bromas.

``Mi primer consejo para él [el Duque] es que no coma mucho en McDonalds como lo hice yo'', precisó Liván.

Poco antes Orlando había confesado que unos de los errores que cometió Liván al principio de su carrera profesional era, precisamente, el haber comido demasiado en esta cadena de restaurantes de comida rápida.

Casi tres meses después de haber escapado de Cuba en una embarcación y tras diez días de firmar un contrato por $6.6 millones en un período de cuatro años con los Yankees, Orlando por fin llegó a Estados Unidos para iniciar su nueva vida como pelotero profesional.

`El Duque' se reportará el jueves al campo de entrenamientos de los Mulos en Tampa, según informó René Guim, vocero del agente del jugador, Joe Cubas.

``Orlando tiene primero que pasar el examen físico, lo cual estamos completamente seguros que pasará. A las 11:00 de la mañana del jueves ya debe estar con el uniforme de los Yankees y listo para trabajar''.

Se espera que Hernández inicie la temporada en el equipo Triple A de la organización, Columbus.

``Lo único que puedo prometer ahora es que voy a lanzar con el corazón en la mano'', aseguró Orlando, quien vestía una camisa blanca de mangas largas y pantalones verdes y lucía con la cabeza rapada.

Con las manos en los bolsillos, Orlando reconoció que estaba nervioso y hasta abrumado ante tanta atención de los medios masivos.

``La verdad que es más fácil lanzar que enfrentarse a ustedes [la prensa]'', sostuvo.

El lanzador derecho, cuya edad se da entre los 28 y 32 años, reiteró que lo imporante para él en esto momento no reside en el dinero, sino en la importancia de ser libre, jugar béisbol nuevamente y reecontrarse con su familia.

Ex miembro de la selección nacional cubana, Hernández había sido suspendido de por vida por el gobierno de las isla tras ser acusado de traidor.

A su llegada al Aeropuerto Internacional de Miami, `El Duque', quien dejó dos hijas en Cuba, fue recibido por amigos y familiares, entre ellos su compañera Noris Boch y la madre de Liván, Miriam Carreras.

Tan pronto traspasó una puerta de vidrio la gente comenzó a aplaudir. Hernández respondió el saludo con el brazo en alto. Enseguida lo rodearon y comenzaron a felicitarlo y a pedirle autógrafos mientras le tomaban fotos.

Ya en la conferencia de prensa indicó que espera seguir siendo reconocido `El Duque' en Estados Unidos y que la gran diferencia entre aquel `Duque' famoso de Cuba y éste desconicido en Estados Unidos no es otra cosa que la libertad.

``Lo diré en español. Te amo Nueva York . . . y también te amo Miami'', concluyó parodeando la famosa frase de su hermano.

Y entonces sonrió. `El Duque' es ahora un hombre feliz.


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