Publicado el miércoles, 7 de octubre de 1998 en El Nuevo Herald

PABLO ALFONSO


Diplomáticos dicen una cosa y Castro otra

Las declaraciones edulcoradas que diplomáticos cubanos vertieron sobre Estados Unidos la semana pasada durante un seminario sobre Cuba, organizado por el diario The Dallas Morning Star, contrastan con los furiosos calificativos utilizados por Castro en la clausura del III Congreso de los CDR celebrado en La Habana esa misma semana.

``Preferimos mirar al futuro y no mantenernos en el pasado'', dijo Fernando Remírez de Estenoz-Barciela, jefe de la Sección de Intereses de Cuba en Washington en el seminario de Dallas.

Pero mientras Remírez, quien es también primer viceministro de Relaciones Exteriores, trataba de convencer a su audiencia de que el régimen castrista estaba en una clara disposición de apertura económica y democrática, dispuesto a discutir ``cualquier tema'' con Estados Unidos, en La Habana, Castro se comportaba de manera muy diferente.

``Estados Unidos quiere destruir a la revolución cubana, aplastarla y se concentran fundamentalmente en los programas anunciados: la guerra ideológica y la guerra económica. ``Guerra ideológica y económica, para asfixiar al país, ahogarlo y debilitarlo y crear las condiciones óptimas para que sus podridas ideas puedan penetrar'', subrayó Castro.

El gobernante cubano dijo que Estados Unidos trata de imponer al mundo sus hábitos de consumo y sus principios sobre la economía de mercado y libre empresa, algo que está reñido con el régimen socialista y marxista leninista.

``Según ellos la ley de mercado resuelve los problemas del hombre, de la salud y todo lo demás. Son temas relacionados con la batalla ideológica fundamental, porque esas son las armas con las que más nos atacan'', dijo Castro.

Sin embargo, en Dallas, el diplomático cubano acreditado en Washington, afirmaba que Cuba estaba transformando más cada día su ``economía socialista'' para ponerla a tono con el resto del mundo.

``Estamos tratando de abrirnos e insertar nuestra nación dentro de la economía mundial'', subrayó Remírez.

Lo anunciado por Remírez en Dallas no parece estar muy de acuerdo con lo afirmado por Castro en La Habana. Para el gobernante cubano, Cuba debe mantenerse alejada de lo que calificó de ``hábitos de consumo occidentales'' impuestos por el imperialismo norteamericano y pidió a los cubanos a mantener la economía de la propiedad estatal: ``la bicicleta y los camellos'' como medios preferidos de transporte.

Castro dijo que los medios oficiales de propaganda deben explicar más `el origen del imperialismo', para que no se engañe la gente con ``esa forma de batalla ideológica''.


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