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Vestido inusualmente de traje y corbata azules, Castro dijo la noche
del lunes ante periodistas venezolanos que el plan había sido
preparado durante una reunión de exiliados el pasado 18 de
noviembre.
Además, leyó pasajes de documentos que le suministraron
los servicios de inteligencia cubanos, según los cuales el comando
debería llegar a Venezuela a través de un tercer país
para evitar sospechas de las autoridades. Curiosamente, eximió a la
Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) de tener
responsabilidades alguna en este caso.
El canciller venezolano Juan Vicente Rangel se remitió
estrictamente a decir que estaban ``recabando más
información'' para dar ``un manejo serio y responsable al
tema''.
En una tácita respuesta a la alusión de Castro a que ``el
cuerpo de seguridad de Chávez no está bien organizado'', el
general Raúl Salazar, ministro de Defensa, se apresuró a
declarar que la protección del presidente venezolano ``está
garantizada''.
Durante una rueda de prensa de más de cuatro horas en el Consejo
de Estado, Castro nombró como supuestos conspiradores a Arnaldo
Monzón Plasencia, directivo de la Fundación Nacional Cubano
Americana (CANF), y los ex prisioneros políticos René Cruz,
Mario Chanes de Armas, Eusebio Peñalver y Ernesto Díaz, y
dio la dirección y teléfono del lugar en Miami donde,
según sus revelaciones, se efectuó la reunión para
planificar el atentado, que se efectuaría en diciembre.
En el mismo local señalado por Castro, la sede del grupo
Plantados hasta la Libertad y la Democracia en Cuba, en 149 SW 57 Ave,
tres de los supuestos implicados negaron categóricamente el
miércoles las alegaciones del gobernante cubano.
``Rotundamente declaramos que esa acusación es totalmente falsa,
una injuria más de Fidel Castro, quien durante más de cuatro
décadas ha sido el responsable de actos de terrorismo y asesinatos
en países hermanos como Venezuela'', suscriben los miembros de esa
agrupación.
Chanes de Armas, Peñalver y Díaz son ex prisioneros
políticos que purgaron largas condenas en las cárceles
cubanas por oponerse al régimen castrista, pero que defienden la
lucha no violenta para restaurar un estado democrático en la
isla.
Peñalver dijo a El Nuevo Herald que la acusación de
Castro podría estar vinculada a la actividad de su
agrupación, que en los últimos dos años ha viajado
por varios países de Europa y América Latina denunciando
``las atrocidades de la dictadura cubana''.
``Hemos reunido más de 230 firmas de senadores y diputados de
varios países del mundo democrático pidiendo la
liberación de los presos políticos y el establecimiento de
libertades democráticas en Cuba'', añadió
Peñalver. ``Una acusación como esta podría dificultar
el visado para nuestros viajes''.
La CANF emitió también un comunicado calificando de
``retórica delirante'' el alegato acusatorio de Castro.
Ninoska Pérez, portavoz de la Fundación, reconoció
que Arnaldo Monzón Plasencia es miembro de la directiva de esa
organización, pero consideró que es ridículo
implicarlo en el financiamiento de un atentado.
``El único recurso que le queda a Castro contra nosotros es
acusarnos'', señaló Pérez. ``Tal vez en esta etapa de
decrepitud del dictador lo que esté necesitando es más bien
un siquiatra para meterlo en camisa de fuerza''.
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