Publicado el miércoles, 22 de abril de 1998 en El Nuevo Herald

Castro se libra de condena en Ginebra

OLANCE NOGUERAS
Redactor de El Nuevo Herald

En una inesperada derrota de la política de Washington hacia el gobierno de Fidel Castro, la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas rechazó el martes en Ginebra la propuesta estadounidense de condena a Cuba, y no renovó la asignación del relator especial que desde 1991 supervisa la situación de los derechos humanos en la isla.

El Departamento de Estado acusó a los miembros de la Comisión de dar la espalda ``al sufrimiento del pueblo cubano'' y calificó de ``inconsciente'' el resultado de 19 votos en contra, 16 a favor y 18 abstenciones.

``La Historia no absolverá al gobierno cubano, y el pueblo cubano podrá vivir en libertad'', dijo James Rubin, portavoz del Departamento de Estado, parafraseando una de las frases más conocidas de Castro, expresada cuando un tribunal lo juzgó en 1953 por asaltar el Cuartel Moncada, en Santiago de Cuba.

La resolución estadounidense puesta sobre la mesa de la Comisión condenaba las ``numerosas violaciones a los derechos humanos y las libertades fundamentales'' y exigía que La Habana asegure la libertad de expresión y de asamblea, así como el derecho a manifestarse pacíficamente.

``Estados Unidos quiere expresar su profunda preocupación porque algunos de los miembros de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, que tienen la obligación de promover y proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales, hayan elegido dar la espalda al sufrimiento del pueblo cubano'', dijo Rubin.

Funcionarios cubanos celebraron la decisión como una ``histórica victoria'' y consideraron que la visita del Papa Juan Pablo II en enero había contribuido a provocar el voto desfavorable a la propuesta.

``Refleja un voto por la verdad'', dijo el canciller Roberto Robaina a los periodistas en La Habana. ``Es una derrota [para Estados Unidos] que sirve para el mundo entero, para demostrar que si nos unimos frente a los poderosos podemos reclamar nuestra verdad, podemos reclamar justicia''.

Entre los exiliados cubanos, los resultados levantaron una ola de indignación.

El congresista republicano Lincoln Díaz-Balart tildó de ``cobardes'', ``racistas'' y ``esclavistas'' a los países que se negaron a apoyar la propuesta.

``La acción de hoy en Ginebra será recordada como un acto de infamia y de cobardía'', dijo Díaz-Balart. ``El espectáculo constituyó una farsa macabra en defensa del régimen nazifacista y gansteril de La Habana, que demuestra el apoyo que la esclavitud siempre ha disfrutado a través de la historia''.

El representante cubanoamericano Bob Menéndez, demócrata por Nueva Jersey, dijo que ``algo había pasado''.

``Bien que ellos [los funcionarios estadounidenses] bajaron la guardia, lo cual es una buena posibilidad, o bien no cabildearon vigorosamente a favor de la propuesta, deliberadamente'', dijo Menéndez.

Votaron a favor de la propuesta estadounidense: Argentina, Austria, Canadá, República Checa, Dinamarca, El Salvador, Francia, Alemania, Irlanda, Italia, Japón, Luxemburgo, Polonia, República de Corea, Gran Bretaña y Estados Unidos. Votos en contra: Bielorrusia, Bután, Cabo Verde, China, Congo, Cuba, República Democrática del Congo, Guinea, India, Indonesia, Malasia, Malí, Mozambique, Pakistán, Federación de Rusia, Ruanda, Africa del Sur, Sudán y Uganda. Se abstuvieron Bangladesh, Botswana, Brasil, Chile, Ecuador, Guatemala, Madagascar, México, Marruecos, Nepal, Perú, Filipinas, Senegal, Sri Lanka, Túnez, Ucrania, Uruguay y Venezuela.

Para Armando Valladares, ex embajador de Estados Unidos ante la Comisión hasta 1990 y uno de los más tenaces defensores de las propuestas de condena a Cuba, dijo que ``la falta de iniciativa y de cabildeo de Estados Unidos, unido a un desentendimiento con los países miembros de la Comisión causaron ese resultado''.

Valladares indicó que si los países aliados observan que Estados Unidos no muestra interés por la propuesta ``consideran que los norteamericanos han comenzado una política de relajamiento de sanciones contra Cuba''.

``Es un duro golpe para la oposición interna, que ahora se verá más desprotegida'', dijo.

Ricardo Bofill, presidente en el exterior del Comité Cubano Pro Derechos Humanos(CCPDH) y uno de los fundadores del movimiento disidente en la isla, indicó que la posibilidad de esta votación había sido advertida desde diciembre de 1997, durante OVER 790 PTs
la última sesión de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas.

``En esa ocasión no vimos actividad diplomática de Estados Unidos y sus aliados en el tema de los derechos humanos'', apuntó Bofill. ``Avisamos al Departamento de Estado, pero al parecer no se hicieron esfuerzos mayores''.

Destacó que los efectos de la visita papal, las ``expectativas exageradas por algunos gobiernos occidentales y la información que diseminaron los funcionarios cubanos a los miembros de la Comisión'', acabaron por inclinar la balanza.

``La diplomacia de Castro hizo creer que, como resultado de la visita del Papa, se está cumpliendo la promesa de liberar a todos los presos políticos cubanos y se le está permitiendo la líderes de la disidencia asistir a foros internacionales sin recibir represalias'', dijo Bofill.

Desde Cuba, Elizardo Sánchez Santacruz, presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, dijo que la votación en Ginebra estaba sujeta a ``intereses y correlaciones políticas'', ajenas al trabajo de las organizaciones no gubernamentales.

Sánchez valoró como positivo que Estados Unidos se fuera quedando sólo en su política sobre Cuba porque ``ningún gobierno arrinconado y hostigado desde el exterior puede responder positivamente a los pedidos de que acepte reglas internacionales en materia de derechos civiles''.

``Lamentablemente, durante años se ha querido aislar y poner de rodillas al gobierno cubano, con el que mantenemos profundos desacuerdos, porque entre otras cosas nos ha llevado a la cárcel, pero eso no impide que veamos como equivocada la política de Washington'', agregó.

Para Ileana Ros-Lehtinen, representante republicana por la Florida, el martes fue un día bochornoso para la ONU.

``Es sumamente triste y penoso ver cuántos países democráticos y especialmente latinoamericanos siguen políticas de silencio en un tema tan básico para la humanidad, como es la protección de los derechos humanos'', dijo Ros-Lehtinen. ``Es absurdo que le sigan dando apoyo a un dictador que continúa oprimiendo al pueblo cubano y encarcelando a unos opositores que lo han decidido sacrificar todo por tener libertad y democracia''.
El redactor de El Nuevo Herald Juan Tamayo y servicios cablegráficos contribuyeron a esta información.


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