Mientras la atención del mundo ha estado fijada en la capacidad de
Irak de producir armas bacteriológicas, a 90 millas de las costas
de la Florida, Cuba cuenta con un sofisticado programa de estos armamentos
con alta capacidad ofensiva a la sombra de su industria de
biotecnología médica, reconocida en el mundo entero.
El programa de armamentos bacteriológicos cubano es tan
desarrollado y moderno que el ex coronel del Ejército Rojo, el
doctor Ken Alibek, dice que en esta disciplina la isla caribeña
está a la altura de cualquier país europeo o de los mismos
Estados Unidos.
``No se puede decir que hoy por hoy Cuba sea un país
subdesarrollado en esta disciplina, en realidad Cuba posee un programa
altamente sofisticado de biotecnología y de desarrollo molecular
que hace casi 10 años produce armamentos bacteriológicos''
dice Alibek en una entrevista.
En 1990, cuenta Alibek en su libro recién publicado Biohazard
(Peligro Bacteriológico), el mayor general soviético Yuri T.
Kalinin visitó Cuba. Las credenciales de Kalinin y las razones de
su visita lo pusieron en el corazón del complejo cubano de
biotecnología.
Kalinin era el jefe del primer directorio del buró
político soviético, y viceministro de la industria
médica y microbiológica de la Unión
Soviética.
Cuenta Alibek en su libro: ``Kalinin fue invitado a Cuba en 1990 para
discutir la creación de una nueva planta de biotecnología
que aparentemente iba ser dedicada a las proteínas de célula
sencilla. Pero volvió convencido de que Cuba ya tenía un
programa de armamentos bacteriológicos muy activo''.
Alibek explicó que el programa cubano se modeló como una
réplica del programa soviético, de donde se
desprendió en 1981 cuando Fidel Castro convenció al entonces
líder soviético Leonid Brezhnev de que ayudara a Cuba con su
propio programa.
El coronel Alibek desertó del programa soviético de
armamentos bacteriológicos en 1992, cuando era su subdirector, y
pasó varios años en Washington como consultor del
Departamento de Defensa y de la Agencia Central de Inteligencia de los
Estados Unidos (CIA). Hoy en día trabaja para una industria de
Virginia que produce defensas contra los armamentos bacteriológicos
para EU.
En su libro Biohazard, que acaba de ser publicado por Random House, el
doctor Alibek revela gran parte de los secretos militares que le
proveyó a las autoridades norteamericanas cuando desertó.
Alibek dijo que sus revelaciones están motivadas por la
intención de ``tratar de reparar de alguna forma el daño que
hice y porque me siento obligado a alertar al mundo sobre esta
amenaza.''
Las armas bacteriológicas están concebidas a partir de
organismos vivos, ya sean bacterias o virus que atacan a los seres humanos
hasta destruirlos. Con el desarrollo de la ingeniería
genética, en la que Cuba ha desarrollado una tecnología de
avanzada, se han inventado bacterias y virus que han logrado superar las
más avanzadas vacunas o antibióticos, de hecho
convirtiéndose en armas bacteriológicas sin
antídotos.
Entre las armas bacteriológicas más mortíferas de
moda están Ebola, Marberg, tularemia, plaga neumónica,
brucelocis, ántrax y la viruela.
La ventaja logística y estratégica que le ofrecen a un
país pobre como Cuba los armamentos bacteriológicos es que
una cantidad pequeña de material distribuido con aerosoles o en
pequeñas bombas del tamaño de un libro de teléfono
puede afectar a una zona del tamaño de varios estados y contagiar y
potencialmente matar a miles de personas.
El gobierno cubano no ha hecho declaraciones sobre Alibek, y aunque
oficialmente niega tener la capacidad de fabricar armas
bacteriológicas, el año pasado Castro hizo una
dramática amenaza a los Estados Unidos. Dijo que si atacaban a
Cuba, ``se envenenarán con la sangre de esta mansa oveja''. Esto
fue interpretado como una amenaza de guerra bacteriológica.
Pero no todo el mundo piensa que Cuba fabrica armamentos
bacteriológicos en sus plantas. El científico norteamericano
Harlyn Halvorson de la Universidad de Massachussetts, que ha visitado a
Cuba varias veces, ha escrito varias disertaciones sobre la industria
biotecnológica cubana a la que alaba generosamente.
Un médico cubano especializado en microbiología, que
salió de Cuba hace varios años y que conoce las plantas
cubanas piensa que es sumamente ilógico que en las mismas plantas
en que se desarrollan curas y medicinas se estén fabricando
armamentos bacteriológicos.
``Sería una locura'', dice el médico, ``porque los
sistemas de filtración y de separación de zonas pudieran
contaminarse''.
Pero aunque públicamente funcionarios del gobierno
norteamericano no han hecho comentarios sobre el libro de Alibek, en
privado fuentes militares y de inteligencia caracterizaron la
información de Alibek como correcta.
``Nosotros tenemos amplia información sobre el programa de armas
bacteriológicas de Cuba y nos consta su peligrosidad'', dijo una
fuente militar. ``No estamos ausentes ni ignoramos la capacidad que tienen
los cubanos pero no es algo de lo que se habla en alta voz''.
Una fuente de inteligencia dijo, ``todo esto lo sabemos nosotros hace
tiempo, pero se ha considerado muy delicado para discutirse
públicamente ... a nivel político no va con las metas de
mantener las relaciones con Cuba estables por lo potencialmente
volátiles que son''.
Ya en mayo del año pasado el Secretario de Defensa William Cohen
notaba en lenguaje parco y tenso la peligrosidad del programa militar
bacteriológico de Cuba, al mismo tiempo que le restaba importancia
a las fuerzas armadas cubanas como amenaza militar a EU.
Bajo el título de Amenaza de Guerra Biológica, Cohen en
su informe señalaba: ``Con su conocimiento y sus instalaciones,
Cuba pudiera contar con un programa de armamentos biológicos de
naturaleza ofensiva por lo menos en su etapa de investigación y
desarrollo. La industria biotecnológica de Cuba es una de las
más avanzadas en los países en desarrollo y tendría
la capacidad de desarrollar agentes de armamentos biológicos''.
Analistas políticos y fuentes militares explican que muy a pesar
de la preocupación del Pentágono sobre este tema, la meta
tanto militar como política de EU es de no crear tensiones o
amenazas percibidas o imaginarias a Castro y a los militares cubanos.
``Es un tipo peligroso y se le considera capaz de cualquier cosa si se
encuentra atrapado'', dijo un militar. ``No olvidemos que este es el mismo
hombre que le insistió a Khruschev que lanzara los cohetes contra
nosotros durante la crisis de los misiles del (19) 62''.
Castro con armas bacteriológicas