Publicado el martes, 4 de mayo de 1999 en El Nuevo Herald

Protestas en Baltimore contra el juego Cuba-Orioles

FERNANDO ALMANZAR
El Nuevo Herald

Baltimore -- ``¡La patria es de todos!''

``¡Qué viva el Ché!''

El intercambio de consignas frente al Camden Yards, en los minutos previos al partido Cuba-Orioles, que los antillanos ganaron 12-6, se hizo con el rigor de siempre. Ningún bando dio cuartel al otro, pero al final la administración del estadio de los Orioles se inclinó por los procastristas, dejándolos pasar con todo y sus pancartas a favor del levantamiento del embargo.

Afuera se quedaron centenares de exiliados con sus cartelones y su rabia.

Tampoco pudieron entrar al coliseo las fotos de los cuatro pilotos de Hermanos al Rescate asesinados, ni la de los cuatro firmantes del documento ``La Patria es de Todos'' que se encuentran encarcelados.

El dirigente del Movimiento Democracia, Ramón Saúl Sánchez, obligó a los guardias de seguridad a que lo dejaran entrar con el cartel que se había enrrollado sobre su cuerpo.

``Si no me dejan entrar a ejercer mis derechos civiles, entoces arréstenme'', afirmó. Finalmente puedo entrar con la condición de que no levantara el cartel.

Un cordón de policías de Baltimore rodeaba a los manifestantes de ambos lados para evitar enfrentamientos en los alrededores del estadio. Ni la lluvia que interrumpió el juego pudo enfriar los ánimos.

``Esto es una manifestación ridícula, porque protestando en las calles jamás podremos conseguir la libertad y la democracia que necesitamos en Cuba'', opinó Cesar Sánchez, de 48 años, quien viajó desde Miami junto con un grupo de 36 personas ``a ver jugar el equipo del país que me vio nacer''.

Con lágrimas en sus ojos y una camiseta que decía ``No Castro, no Problem'', la cubana Viviana Alvarez protestaba en contra del partido.

``Tengo muchos años sufriendo en el exilio para que esta gente ahora reciba a los cubanos de Castro como héroes en este país'', expresó Alvarez, quien manejó por nueve horas desde Toronto, Canadá, para estar frente al estadio.

Dentro del estadio, sin embargo, la policía no logró impedir que cuatro aficionados entraron al terreno de juego con una bandera cubana y llevando camisetas que rezaban ``Libertad para los cuatro de Cuba'', en alusión al grupo de disidentes cubanos recientemente condenados a prisión en la isla por firmar el documento La patria es de todos. Los cuatro fueron inmediatamente arrestados por la policía de Baltimore. Un quinto fanático salió de las gradas poco después y corrió hacia el terreno con un cartel en el que se leía: ``Libertad. Ponchen a Castro''. El árbitro cubano César Valdéz, que se encontraba en el área de segunda, se abalanzó sobre él y lo lanzó al suelo. Inmediatamente, agentes de la policía de Baltimore lo arrestaron también.

En los alrededores del estadio se encontraba también el promotor de béisbol Joe Cubas, quien aseguró haber venido a Baltimore a hacer su trabajo.

Cubas dijo que había conversado con algunos miembros del equipo cubano, y que no descartaba la posibilidad de que alguno de ellos permaneciera en el país, pero que no podía hacer comentarios al respecto.

``Mientras en Cuba continúe existiendo el régimen totalitario de Castro, siempre existe la posibilidad, cada vez que un equipo sale, de que se queden algunos'', dijo Cubas.

``Pero en estos momentos no me atrevo a decir si alguien se quedará o no en este viaje'', agregó.

Antes de partir a las tres de la tarde de hoy, el equipo cubano hará un recorrido turístico por la ciudad de Baltimore.


Copyright 1999 El Nuevo Herald