El autor de Conversaciones en la catedral extendió ese deseo a
otros gobernantes como el serbio Slobodan Milosevic o el iraquí
Sadamm Hussein, ``uno de los mayores genocidas de la historia de la
Humanidad'', apuntó.
El escritor opinó que ``es técnicamente imposible''
juzgar a Pinochet en Chile por su condición de senador vitalicio,
``ya que ese cargo está protegido por la Constitución que
crearon los militares''.
Descartó un futuro golpe de Estado en Chile en respuesta al
procesamiento del ex dictador porque ``el grueso de la sociedad es
consciente de los crímenes de guerra cometidos durante muchos
años''.
En este sentido, Vargas Llosa indicó que Garzón ha
aprovechado una ``muy buena oportunidad'' para que los países
democráticos demuestren su responsabilidad, ``ya que muchas veces
han sido cómplices de estas dictaduras''.
En el aspecto puramente literario, comentó que sigue trabajando
en una novela con trasfondo dictatorial, después de dos años
de silencio editorial tras su última publicación, Los
cuadernos de Don Rigoberto, y reconoció que la dictadura es un tema
con ``ciertas imágenes que generan fantasías ideales para
los proyectos novelísticos''.
Añadió que ``es normal'' que los escritores
latinoamericanos se centren en la historia reciente de sus países,
donde, a su juicio, las secuelas de las dictaduras están muy
recientes y se reflejan en la debilidad de sus sistemas
democráticos y de sus instituciones.
Autor apoya juicio a Castro
Copyright © 1998 El Nuevo Herald