Publicado el sábado, 12 de diciembre de 1998 en El Nuevo Herald

Autor apoya juicio a Castro

Murcia, España --(EFE)-- El escritor peruano Mario Vargas Llosa dijo el viernes que le gustaría que el gobernante cubano, Fidel Castro, ``pasara por lo mismo'' que el ex dictador chileno Augusto Pinochet, a quien el juez español Baltasar Garzón ha procesado por los delitos de genocidio, terrorismo y torturas.

Vargas Llosa, en declaraciones a la prensa en Murcia, dijo que ``no pierde la esperanza'' de que Castro responda algún día por sus presuntos crímenes ante un tribunal, ``cubano a ser posible''.

El autor de Conversaciones en la catedral extendió ese deseo a otros gobernantes como el serbio Slobodan Milosevic o el iraquí Sadamm Hussein, ``uno de los mayores genocidas de la historia de la Humanidad'', apuntó.

El escritor opinó que ``es técnicamente imposible'' juzgar a Pinochet en Chile por su condición de senador vitalicio, ``ya que ese cargo está protegido por la Constitución que crearon los militares''.

Descartó un futuro golpe de Estado en Chile en respuesta al procesamiento del ex dictador porque ``el grueso de la sociedad es consciente de los crímenes de guerra cometidos durante muchos años''.

En este sentido, Vargas Llosa indicó que Garzón ha aprovechado una ``muy buena oportunidad'' para que los países democráticos demuestren su responsabilidad, ``ya que muchas veces han sido cómplices de estas dictaduras''.

En el aspecto puramente literario, comentó que sigue trabajando en una novela con trasfondo dictatorial, después de dos años de silencio editorial tras su última publicación, Los cuadernos de Don Rigoberto, y reconoció que la dictadura es un tema con ``ciertas imágenes que generan fantasías ideales para los proyectos novelísticos''.

Añadió que ``es normal'' que los escritores latinoamericanos se centren en la historia reciente de sus países, donde, a su juicio, las secuelas de las dictaduras están muy recientes y se reflejan en la debilidad de sus sistemas democráticos y de sus instituciones.


Copyright © 1998 El Nuevo Herald