Figueroa destacó que la evolución de la sociedad cubana
se ha movido históricamente entre dos polos o corrientes de
pensamiento que identificó como los que plantean que la
política cubana debe buscar la ``complementaridad'' con Estados
Unidos y los que sostienen la práctica del nacionalismo
económico como uno de los fundamentos esenciales de la
soberanía.
``El proceso iniciado en 1959, no parece haber resuelto la controversia
que atrapa a la sociedad cubana desde hace tiempo, el debate
continúa moviéndose entre esos dos polos'', indicó
Figuroa.
Refiriéndose al régimen castrista implantado en Cuba
desde casi 40 años, Figueroa dijo que ``aunque se proclama que el
estado cubano ejerce la plena soberanía sobre el país, hay
otros problemas que quedan sin solución''. Citó entre otros:
la política económica, la democracia, la soberanía de
los ciudadanos, y la discriminación racial.
``En ese sentido, la república parece transitar por viejos
caminos'', subrayó Figueroa.
Por su parte Rafael Hernández, del Centro de
Investigación y Desarrollo de la Cultura Cuba de La Habana,
señaló que la isla encara actualmente retos semejantes a los
de hace 100 años.
``Lo que estaba en juego en Cuba a fines del siglo pasado era la
existencia de Cuba como una nación independiente, autodeterminada y
con posibilidades de desarrollo autónomo y creo que eso está
en el fondo de la problemática actual'', apuntó.
Las distintas actitudes que se asuman con el problema de Cuba, dijo
Hernández, tienen mucho que ver con las visiones que se tienen
acerca de cuál es el camino correcto para enfrentar los
desafíos que el país tiene en esos distintos
ámbitos.
``Yo creo que el problema de la independencia nacional sigue siendo hoy
un problema central para el desarrollo y la viabilidad de Cuba como
nación'', subrayó.
La evolución del actual proceso político en Cuba,
según Hernández, enfrenta también dos polos de
pensamiento que no logran complementarse y que están representados,
de manera general, entre los que preven la posibilidad de implementar
reformas o los que piensan que es necesario producir cambios
drásticos y subvertir completamente la situación.
``Eso también está en el horizonte de perspectivas'',
indicó Hernández.
En ese sentido la generación actual se plantea un dilema
semejante a al que se plantearon autonomistas, reformistas y separatistas
a fines del siglo pasado y los que vieron nacer una república con
soberanía limitada.
``Yo creo que de nuevo se plantea en qué medida se está
más apegado a la realidad y a las posibilidades efectivas de
desarrollo del país: pensar en un proceso paulatino de cambios o
pensar en la necesidad de quebrar el régimen tal como existe'',
afirmó Hernández.
Graciela Cruz-Taura, profesora de historia de la Universidad
Atlántica de la Florida, señaló que la incertidumbre
sobre el futuro de Cuba continúa ``y en todo caso las opciones
parecían más claras''.
``Hace 100 años habían dos tendencias claras: los
autonomistas y los separatistas, e inclusive los anexionistas eran otra
posibilidad en esa ecuación'', indicó Cruz-Taura, que
desestimó esta última posibilidad en el momento actual.
``Yo creo que sería muy difícil hablar de una Cuba
incorporada a los Estados Unidos'', subrayó Cruz-Taura.
Pase lo que pase en el país, dijo Cruz-Taura, Cuba
seguirá siendo una república independiente, aunque queda por
ver hasta qué punto habrá en esa futura república una
verdadera soberanía, un estado de derecho, porque yo creo que
pasaremos mucho tiempo arrastrando las consecuencias del proceso
actual.
``Siento ser tan pesimista, pero no lo veo de otra forma'',
apuntó.
Académicos debaten sobre pasado y futuro de Cuba
Copyright © 1998 El Nuevo Herald