``En un panorama en que prevalecen la falta de incentivos al
individuo, la incapacidad de mecanismos legales y una banca primitiva,
la economía cubana está condenada a la pobreza a corto y
mediano plazos'', afirmó Roger Betancourt, de la Universidad de
Maryland.
Betancourt añadió que la ausencia de una apertura
democrática, limita las posibilidades de crecimiento
económico en la isla.
Pero Juan Triana Cordoví, director del Centro de Estudios de
la Economía Cubana, con sede en La Habana, insistió en que
``es posible conservar el sistema de partido único y la
aspiración al socialismo, y abrir el desarrollo económico
del país''.
Triana Cordoví mencionó que durante el pasado
año el costo directo del embargo estadounidense sobre la
economía cubana fue de $700 millones, con una reducción
del 4.2 en el Producto Interno Bruto (PIB).
Pero aseguró que los desequilibrios del crecimiento han
logrado moderarse desde 1993, a un ritmo promedio del 3 por ciento, y
que ``es tiempo de pensar nuevamente en el desarrollo del
país''.
Aunque en el estricto marco del debate académico y con la
moderación que no suele acompañar al tema cubano, la
sesión no pudo sustraerse de las referencias de contraste entre
ambas partes.
Francisco León, del Instituto de Estudios Cubanos,
opinó que de mantenerse para Cuba las restricciones de acceso a
las finanzas internacionales, ``la viabilidad de mantener el programa de
ajustes internos es limitada''.
Unos 170 académicos e investigadores, entre ellos 12
provenientes de la isla, participan en la conferencia, con un programa
integrado por unos 30 paneles y mesas redondas sobre temas
históricos, sociales y culturales.
El encuentro está auspiciado por el Centro de Investigaciones
Cubanas (CRI) de FIU.
``Estamos satisfechos con la diversidad de temas abordados y la
calidad de las ponencias, y también con la receptividad entre el
público académico'', dijo a El Nuevo Herald, Lisandro
Pérez, director del CRI. ``En el caso de los participantes de
Cuba hay esfuerzos de investigación que reflejan una etapa de
madurez''.
Pérez indicó que de los 20 cubanos de la isla invitados
a participar, cinco de ellos no asistieron a pesar de que tenían
visas otorgadas por el Departamento de Estado. ``Me sospecho que fue por
decisiones institucionales en Cuba'', precisó.
La mayor cantidad de participantes de Cuba fue del Centro de
Alternativas Políticas de la Universidad de La Habana. Cinco
miembros de esa institución intervinieron en el panel Miradas a
la emigración desde la isla.
Anoche, durante un concierto en el Wertheim Performing Arts Center de
FIU, fueron interpretadas obras de compositores cubanos de dentro y
fuera de la isla, entre ellos Juan Piñera, Juan Blanco y Harold
Gramatges, que viajaron a Miami para la ocasión.
Copyright 1999 El Nuevo Herald
Académicos debaten el futuro económico de Cuba